Colombia se prepara para una contienda electoral crucial que definirá el rumbo de la nación. Abelardo de la Espriella, representante del movimiento Defensores de la Patria, y el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, se medirán en la segunda vuelta presidencial, tras los resultados de la primera ronda celebrada el pasado domingo 31 de mayo. Este enfrentamiento promete un debate intenso sobre modelos de país marcadamente diferentes.
Los resultados preliminares, con el 99.03% de las mesas de votación informadas por la Registraduría Nacional del Estado Civil, posicionaron a De la Espriella, abanderado de la derecha colombiana, con un 43.7% de los sufragios. Por su parte, Cepeda, figura de la izquierda y cercano al actual presidente Gustavo Petro, obtuvo el 40.9%. Estas cifras delinean un escenario de polarización y alta expectativa de cara al próximo balotaje.
Mientras que Cepeda ha manifestado su intención de dar continuidad a las políticas del gobierno actual, De la Espriella propone un giro radical, prometiendo transformaciones significativas en áreas clave como la salud, la economía y la seguridad pública. Los planes de gobierno de ambas formaciones, el Pacto Histórico y Defensores de la Patria, detallan estas propuestas, si bien algunos temas sensibles como el aborto, la eutanasia y la regulación del consumo de marihuana han sido abordados principalmente a través de declaraciones en medios y redes sociales.
**Posturas sobre el aborto y la eutanasia en Colombia**
Colombia ha transitado un camino complejo en relación con el aborto y la eutanasia. Aunque ninguna de estas prácticas es plenamente legal, la Corte Constitucional ha despenalizado el aborto en 2006 y la eutanasia en 1997 bajo ciertas condiciones, marcando un hito en el reconocimiento de derechos individuales. A pesar de ello, la falta de cifras oficiales centralizadas sobre la aplicación de estos procedimientos mantiene el debate abierto y lleno de controversias.
En cuanto al aborto, la plataforma provida Unidos por la Vida ha estimado, basándose en informes de organizaciones como Profamilia y Oriéntame, que en las últimas dos décadas se habrían practicado más de medio millón de interrupciones de embarazo en el país. Sobre la eutanasia, el Laboratorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Desclab) reporta que, desde su reglamentación en 2015 hasta 2024, se han efectuado 1,044 procedimientos de muerte médicamente asistida.
Las posiciones de los candidatos presidenciales sobre estos temas son antagónicas. Iván Cepeda ha expresado públicamente su respaldo al fallo de la Corte Constitucional de 2022 que despenalizó el aborto hasta la semana 24 de gestación, calificándolo como un “avance sustancial en el respeto de los derechos de las mujeres, de su libertad y de su autonomía”. Del mismo modo, en 2018, defendió la eutanasia en situaciones de sufrimiento extremo e irreversible, y en enero de 2022 manifestó su satisfacción por el procedimiento aplicado a Martha Sepúlveda, un caso que generó amplio debate legal y social en Colombia.
Por su parte, Abelardo de la Espriella se identifica como un férreo defensor de la vida. El sitio web de Defensores de la Patria subraya su postura “provida” y su convicción de que “el derecho a nacer es inalienable”. El candidato ha utilizado sus plataformas en redes sociales para reiterar que “defender la vida del indefenso es la más grande y hermosa de nuestras batallas”, una tarea que considera de índole “cultural y moral”. De la Espriella fue el único aspirante presidencial en firmar el Compromiso por la Vida y la Familia, documento en el que se compromete a proteger no solo la familia y el derecho fundamental a la vida, sino también las libertades de conciencia y culto, junto con los derechos humanos establecidos en la Constitución y los tratados internacionales suscritos por Colombia.
**Ideología de género y consumo de marihuana: otras divisiones programáticas**
La discusión sobre la ideología de género es otro punto de fuerte contraste entre ambos aspirantes a la Casa de Nariño. En una entrevista con Caracol Radio, Abelardo de la Espriella afirmó no tener inconvenientes con la comunidad homosexual, pero se declaró “enemigo de la ideología de género”. Su principal preocupación radica en lo que considera un intento de “condicionar” o “contaminar” a los niños con estas ideas, buscando alterar su visión sobre la sexualidad y el género.
En contraposición, Iván Cepeda ha defendido la diversidad sexual como pilar de una “democracia plena”. En una presentación pública difundida en sus redes sociales, aseguró que, bajo un segundo gobierno progresista, se garantizará “el derecho a asumir la identidad sexual y de género”, rechazando cualquier “retroceso en materia de derechos” para estas poblaciones.
El consumo y la legalización de la marihuana también separan a los candidatos. Desde 1994, Colombia permite el porte de hasta 20 gramos de marihuana para uso personal y el cultivo de hasta 20 plantas para consumo propio. No obstante, el actual gobierno ha impulsado la legalización de la producción y venta para “uso recreativo”.
En declaraciones a Sincelejo Informativo, Cepeda argumentó que la venta de cannabis para uso recreativo debe ser “legal”, sosteniendo que “no existe evidencia científica ni médica que demuestre que esa clase de consumo puede acabar con los seres humanos”. El candidato del Pacto Histórico propone regular la producción y el consumo para desarticular la violencia asociada al tráfico de drogas. En contraste, el partido de Abelardo de la Espriella establece claramente en su sitio web que, bajo su administración, “no habrá espacio para la legalización de la marihuana”, considerándola una “puerta de entrada a otras drogas”.
**La voz del Episcopado y la decisión final**
En vísperas de la primera vuelta, el 20 de mayo, los obispos colombianos emitieron un llamado a los votantes para que evaluaran las propuestas de los candidatos presidenciales a la luz de criterios éticos fundamentales, como la defensa de la vida, la promoción de la paz y la búsqueda de la justicia social. El Episcopado enfatizó que la política es un “servicio noble” cuando busca el bien común, pero “pierde auténtico sentido cuando busca el poder para perpetuar las exclusiones y los intereses particulares”.
Todo está listo para el 21 de junio, día en que más de 41 millones de colombianos serán convocados a las urnas para tomar una decisión trascendental. La elección de ese día determinará cuál de los dos candidatos gobernará el país a partir del próximo 7 de agosto, con implicaciones significativas para el futuro de Colombia.








