Ciudad del Vaticano, 30 de junio de 2026 – El Papa León XIV ha promulgado este martes los nuevos estatutos de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), el organismo clave del Vaticano encargado de combatir el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva. Esta medida se alinea con las profundas reformas emprendidas por León desde el inicio de su pontificado, buscando consolidar el perfil técnico de la ASIF y robustecer sus mecanismos de control internos, conforme a los más rigurosos estándares internacionales.
Entre los cambios más relevantes, la ASIF adquiere ahora la capacidad de ofrecer apoyo integral a todas las entidades vaticanas en su misión preventiva, incluyendo la intervención como un “sistema alternativo de resolución de litigios” en el ámbito financiero. Este nuevo enfoque subraya la determinación del Vaticano de asegurar una gestión económica transparente y eficaz.
**Creación de una nueva figura jurídica estratégica**
Uno de los pilares de esta reestructuración es la detallada definición y creación de la figura del responsable de Asuntos Jurídicos. Este cargo, de relevancia estratégica, permitirá a la ASIF contar con representación legal propia ante los tribunales, fortaleciendo su autonomía operativa y su capacidad para actuar en el complejo escenario jurídico.
El Papa León también ha modernizado la estructura operativa de la institución, que anualmente identifica actividades financieras sospechosas dentro del sistema vaticano. Su ámbito de acción abarca el análisis de los movimientos de activos custodiados en el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido coloquialmente como el banco vaticano, así como las operaciones económicas de otros entes de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano. Esta actualización, formalizada mediante un quirógrafo fechado el 25 de junio, representa una significativa evolución en el modelo de gobernanza de la ASIF.
La historia de la ASIF se remonta a 2010, cuando fue establecida por Benedicto XVI como Autoridad de Información Financiera (AIF). Posteriormente, en 2020, el Papa Francisco llevó a cabo una reforma crucial que incorporó el término “supervisión” a su denominación, reflejando una ampliación de sus responsabilidades y un mayor énfasis en la vigilancia activa de las operaciones financieras.
**Eliminación de órganos colegiados y concentración de poder**
Un cambio estructural de gran calado es la supresión de los tradicionales órganos colegiados asociados a la entidad. El Consejo Directivo y la figura del presidente de la autoridad son eliminados por completo, centralizando la autoridad y la representación legal de la ASIF en la figura del director. Este cargo clave será nombrado directamente por el Papa León por un periodo de cinco años, asumiendo así la plena responsabilidad operativa y regulatoria del organismo.
Para garantizar un contrapeso efectivo a esta concentración de poder, la reforma contempla la creación de un cuerpo de consultores. Estos profesionales serán propuestos por el director de la ASIF y nombrados por el Papa, a través de la Secretaría de Estado, también por un periodo de cinco años. Este mecanismo busca asegurar una toma de decisiones informada y colegiada, pese a la verticalización de la responsabilidad ejecutiva.
**Regulación en periodos de Sede Vacante y rendición de cuentas**
La nueva normativa introduce también disposiciones claras para los periodos de Sede Vacante, que se activan tras el fallecimiento o la renuncia de un Pontífice. En tales circunstancias, el director de la ASIF cesará automáticamente en sus funciones, y el subdirector asumirá de inmediato la gestión ordinaria del organismo, garantizando la continuidad de sus operaciones esenciales.
Si bien la autonomía de la ASIF se refuerza en sus tres áreas operativas fundamentales –inteligencia financiera, supervisión prudencial y regulación contra el blanqueo–, se establece un nuevo marco de rendición de cuentas directa. La ASIF deberá presentar su presupuesto y un informe anual de actividades a la Secretaría de Economía de la Santa Sede, un órgano que juega un papel central en la administración financiera vaticana. Este vínculo asegura una supervisión estratégica y una alineación con las directrices económicas generales de la Santa Sede.
Finalmente, los estatutos aprobados por León XIV mantienen la obligación de la ASIF de publicar un informe anual sobre sus actividades, que se difundirá a través de su página web institucional. En el último informe de este tipo, publicado el 30 de abril de 2026, la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF) reveló que en 2025 detectó un total de 78 reportes de actividades sospechosas en el sistema financiero vaticano, destacando la vigilancia continua del organismo.








