30 junio, 2026

La Conferencia Episcopal Nórdica (CEN) ha emitido una contundente carta a sus sacerdotes, reafirmando la incompatibilidad entre la pertenencia a la masonería y la profesión plena de la fe católica. La misiva, resultado de una consulta directa al Dicasterio para la Doctrina de la Fe en Roma, busca disipar décadas de incertidumbre y especulación, estableciendo directrices claras para los fieles y las instituciones católicas en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia.

El documento episcopal subraya que los católicos afiliados a logias masónicas deben abstenerse de recibir la Sagrada Comunión y los demás sacramentos. Además, prohíbe categóricamente a parroquias e instituciones católicas establecer cualquier tipo de colaboración con organizaciones masónicas o utilizar sus propiedades. Esta clarificación llega en un momento crucial, dado que en algunas regiones nórdicas había crecido la percepción de una posible compatibilidad entre diversas corrientes masónicas y el catolicismo.

Durante años, la relación entre la masonería y la Iglesia Católica ha sido un tema de constante debate, marcado por interpretaciones divergentes y la necesidad de una postura unificada. La CEN, consciente de esta ambigüedad, decidió abordar la cuestión de manera formal. Fue durante su asamblea plenaria, celebrada en Roma del 1 al 5 de septiembre de 2025, cuando los prelados nórdicos elevaron esta consulta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo vaticano encargado de custodiar y promover la doctrina católica.

La respuesta del Dicasterio, según explicaron los obispos en su carta, fue “absolutamente clara y sin ambigüedades”. Esta confirmación reitera la normativa universal de la Iglesia Católica y refuerza una posición que el Magisterio ha mantenido de forma consistente durante siglos. La autoridad de esta respuesta se deriva directamente del Sumo Pontífice, y bajo el pontificado actual del Papa León XIV, la claridad en este asunto es inequívoca. Es fundamental comprender que esta decisión no es una novedad, sino una reafirmación explícita de la doctrina católica vigente, validada por la máxima autoridad doctrinal de la Iglesia en el presente.

Los obispos de la CEN enfatizan que la postura de la Iglesia “nace de la profunda convicción de que los principios teológicos y filosóficos de la masonería son incompatibles con una plena profesión de la fe católica”. Esta incompatibilidad radica en diferencias fundamentales respecto a la revelación divina, la salvación, la naturaleza de Dios y la relación del hombre con Él. Mientras que la fe católica se fundamenta en la revelación de Jesucristo como único salvador y la autoridad del Magisterio de la Iglesia, la masonería promueve un enfoque deísta o naturalista, a menudo sincrético, que no reconoce estas verdades esenciales del catolicismo.

En consecuencia, el mensaje para los fieles católicos es directo: la pertenencia a cualquier logia masónica es contraria a la fe que profesan. Quienes opten por mantener su afiliación masónica deberán, mientras dure esa situación, abstenerse de recibir la Sagrada Comunión y los demás sacramentos. Esto incluye la reconciliación, la confirmación, el matrimonio y la unción de los enfermos, evidenciando la seriedad con la que la Iglesia aborda esta discrepancia doctrinal y pastoral.

La carta también establece directrices estrictas para las entidades eclesiásticas. Parroquias, institutos de vida consagrada, sociedades de vida apostólica y cualquier otra institución católica tienen prohibido establecer acuerdos de colaboración con logias masónicas. Esta medida busca evitar cualquier forma de patrocinio, reconocimiento o respaldo que pueda interpretarse como una aceptación de los principios masónicos. Asimismo, se prohíbe el uso de inmuebles propiedad de estas instituciones para actividades relacionadas con la masonería.

Conscientes de la delicadeza del tema y del impacto que estas disposiciones pueden tener en la vida de algunos fieles, los obispos han exhortado a sus sacerdotes a aplicar estas directrices con “paciencia, prudencia y sensibilidad pastoral”. Se les insta a estudiar a fondo los documentos de la Iglesia sobre este asunto para poder explicarlos con claridad y fidelidad, ofreciendo un acompañamiento espiritual a aquellos que deban romper sus vínculos con la masonería. La Conferencia Episcopal Nórdica recuerda que el seguimiento de Cristo exige la renuncia a todo aquello que impida una “adhesión plena e incondicional al Evangelio”, instando a una conversión genuina y una vida acorde con los valores cristianos.

La carta, que consolida la posición de la Iglesia en la región nórdica, lleva la firma unánime de todos los miembros de la Conferencia Episcopal Nórdica: Erik Varden, presidente y prelado territorial de Trondheim; Raimo Goyarrola, vicepresidente y obispo de Helsinki; David Tencer, obispo de Reikiavik; el Cardenal Anders Arborelius, obispo de Estocolmo; Czeslaw Kozon, obispo de Copenhague; y Fredrik Hansen, obispo de Oslo. También la suscribe la secretaria general de la CEN, la Hna. Anna Mirijam Kaschner, confirmando un mensaje unificado y vinculante para la Iglesia Católica en los países nórdicos.

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