30 junio, 2026

Santiago, Chile – La comunidad eclesiástica chilena y, en particular, la Orden de Frailes Menores (Franciscanos), lamentan el sensible fallecimiento de Fray Claudio Pumarino Guzmán, su Vicario Provincial. El deceso ocurrió en la madrugada del lunes, a la edad de 57 años, dejando un profundo vacío en la fraternidad y en las diversas comunidades que sirvió con dedicación a lo largo de su vida religiosa.

Fray Pumarino Guzmán, una figura respetada y querida dentro de la provincia franciscana, fue elegido Vicario Provincial en el Capítulo Provincial celebrado en el año 2025, una muestra de la confianza y el aprecio que sus hermanos depositaban en su liderazgo y espíritu de servicio. Su partida repentina representa una gran pérdida para la Orden en un momento crucial de su gobernanza.

Nacido el 4 de junio de 1969 en Iquique, una ciudad costera del norte de Chile, Claudio Pumarino Guzmán fue hijo de Osvaldo Pumarino y Fresia Guzmán. Desde joven, mostró una inclinación hacia la vida espiritual y el servicio, que eventualmente lo llevaría a abrazar la vocación franciscana. Su viaje vocacional comenzó formalmente el 10 de enero del año 2000, cuando ingresó al noviciado, un periodo de intensa formación y discernimiento.

Tras años de preparación, Fray Claudio realizó su profesión solemne como hermano de la Orden de Frailes Menores el 17 de marzo de 2006, en la histórica Iglesia San Francisco de la Alameda, un emblemático templo en el corazón de Santiago. Este compromiso definitivo marcó el inicio de una vida plenamente dedicada a los ideales de San Francisco de Asís: pobreza, castidad y obediencia. Cuatro años después, el 10 de diciembre de 2010, recibió la ordenación sacerdotal, ampliando así su capacidad de servicio y ministerio pastoral dentro de la Iglesia.

A lo largo de su pontificado sacerdotal y su vida como fraile, Fray Claudio Pumarino Guzmán se distinguió por una entrega generosa y una alegría contagiosa. Sirvió en múltiples roles y en diversas comunidades a lo largo de Chile, dejando una huella imborrable en cada destino. Fue formador de nuevas generaciones de frailes, guiándolos en los primeros pasos de su vocación; guardián (superior de una fraternidad local), responsable del bienestar y la vida comunitaria de sus hermanos; párroco, pastoreando a los fieles laicos en parroquias como las de San Felipe de Jesús, Valparaíso, El Totoral, Antofagasta, Iquique, Recoleta y Salamanca; y ecónomo, administrando con prudencia los recursos de la Orden. También brindó su servicio en la Casa de Acogida, un espacio de caridad y asistencia.

La noticia de su fallecimiento fue recibida con profundo pesar por la fraternidad provincial, que a través de un comunicado expresó su gratitud a Dios “por la vida y el testimonio de fraternidad y minoridad de nuestro hermano”. Estas palabras reflejan los pilares de la espiritualidad franciscana que Fray Claudio encarnó: la hermandad universal y la humildad, valores que practicó en su día a día y que inspiraron a quienes lo conocieron. La Orden aseguró sus oraciones por el eterno descanso del Vicario Provincial, manifestando la certeza de que “el Padre de las misericordias lo ha acogido en su Reino”, y extendió sus condolencias a la familia Pumarino Guzmán.

La solidaridad se hizo sentir más allá de la provincia franciscana. La Delegación San Francisco de Asís de los Hermanos Capuchinos en Chile, otra rama de la familia franciscana, también comunicó “su más profundo pesar” ante la dolorosa pérdida. En su declaración, los Capuchinos manifestaron: “En este momento de dolor, nos unimos espiritualmente a todos los hermanos de la Provincia de la Santísima Trinidad de Chile. Elevamos nuestras oraciones al Señor para que le conceda el descanso eterno, y extienda su paz, fortaleza y esperanza a su familia y a toda la comunidad religiosa”. Este mensaje subraya los lazos de fraternidad que unen a las distintas ramas de la Orden de San Francisco.

Los restos de Fray Claudio Pumarino Guzmán fueron velados en el histórico templo San Francisco de la Alameda, ubicado en la Avda. Libertador Bernardo O´Higgins 834, en el centro de Santiago. Este lugar, significativo para la Orden, fue el escenario de la Misa de cuerpo presente, que se celebró este martes a las 15:00 horas. La ceremonia reunió a sus hermanos franciscanos, familiares, amigos, fieles laicos y miembros de la vida consagrada, quienes le dieron el último adiós, agradeciendo su ministerio y encomendándolo a la misericordia divina. Su legado de servicio, sencillez y profunda fe permanecerá como un faro para la Orden Franciscana y para la Iglesia chilena.

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