4 julio, 2026

Lima, Perú — Tras la proclamación oficial de Keiko Fujimori como presidenta electa del Perú, el arzobispo de Arequipa, monseñor Javier Del Río Alba, ha instado al nuevo gobierno a situar el fortalecimiento de la familia como su prioridad fundamental. La líder de Fuerza Popular fue confirmada en el cargo por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) el viernes 3 de julio de 2026, un hito que marca el inicio de una nueva etapa política en el país sudamericano.

En un reciente artículo titulado “Prioridad para el nuevo gobierno”, enviado a ACI Prensa este sábado 4 de julio, monseñor Del Río Alba lamentó que, en medio del debate público sobre desafíos urgentes como la salud, la educación y la seguridad ciudadana, la cuestión del fortalecimiento familiar haya sido relegada. “La familia es la célula básica de la sociedad”, recordó el prelado, enfatizando que “si la familia entra en crisis, la sociedad en su conjunto también lo hará, al carecer de su fundamento esencial”.

El arzobispo expresó su profunda preocupación por la creciente influencia de ciertas ideologías que, a su juicio, “atentan directamente contra la familia y la destruyen”, generando “trágicas consecuencias para los cónyuges y, sobre todo, para los hijos”. Estas repercusiones, advirtió el líder religioso, tienen un impacto ineludible en la estructura social entera.

Entre los “frutos envenenados” de estas corrientes, Del Río Alba señaló conceptos como el del “derecho a rehacer mi vida”, que, según el arzobispo, a menudo se traduce en el abandono de uno de los cónyuges y el resto de la familia. También criticó la normalización de las relaciones sexuales fuera del matrimonio, acompañada del uso de anticonceptivos, y la promoción del “pretendido derecho al aborto”, al que calificó sin ambages como el “asesinato de un niño indefenso en el seno de su madre”.

Además, el líder eclesiástico alertó sobre los esfuerzos por equiparar el matrimonio con otras formas de unión, incluyendo las de personas del mismo sexo, que, desde la perspectiva de la Iglesia, no reflejan la institución divina del matrimonio. Denunció también la mentalidad que percibe a los ancianos y enfermos como “un peso a eliminar” mediante la eutanasia o el suicidio asistido, así como la creciente falta de atención de los padres a la educación y formación integral de sus hijos, elementos cruciales para la cohesión familiar y social.

Recuperando los principios fundamentales del Catecismo de la Iglesia Católica, el arzobispo Del Río Alba enfatizó que la familia es una “institución creada por Dios” desde el origen de la humanidad. Explicó que esta se fundamenta en la llamada del varón y la mujer a unirse en una sola carne para procrear y educar a los hijos, transmitiéndoles la fe y los valores esenciales. Subrayó la imperiosa necesidad de que los descendientes reciban de sus padres y abuelos “valores humanos y cristianos”, desarrollándose en un ambiente de amor, apoyo mutuo y búsqueda del bien común. “Familias unidas son la base para forjar un futuro prometedor para la sociedad”, afirmó, añadiendo que la clave para preservar esta unión reside en “situar a Dios en el centro”.

Este llamado del episcopado cobra especial relevancia en un contexto donde el Congreso peruano, a mediados de julio de 2026, aprobó la ley que designa a junio como el “Mes de la Vida y la Familia” a nivel nacional. Esta legislación proporciona al nuevo gobierno de Keiko Fujimori un marco institucional para desarrollar políticas y programas que refuercen estos valores, en línea con las preocupaciones expresadas por la Iglesia.

La proclamación de Keiko Fujimori como la primera mujer presidenta del Perú por vía democrática se llevó a cabo el viernes 3 de julio de 2026, tras una ajustada contienda electoral que mantuvo en vilo a la nación. Según los datos oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori, candidata de Fuerza Popular, obtuvo el 50.135% de los votos, superando por un estrecho margen a Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, quien alcanzó el 49.865%. La diferencia fue de apenas 49,641 sufragios, reflejando la profunda polarización del electorado peruano.

Desde la sede de Fuerza Popular, transformada en su oficina de transición, la presidenta electa Fujimori enfatizó su compromiso de actuar sin dilación. “No vamos a esperar un minuto más, porque estamos aquí para resolver los problemas del país y empezar a tomar decisiones”, declaró ante los medios. A través de sus redes sociales, expresó su “profundo agradecimiento” por la confianza depositada por millones de peruanos y aseguró que cada jornada de la transición será una “oportunidad para escuchar, dialogar y llegar preparados al inicio del nuevo gobierno”. En ese marco, Fujimori presentó a los miembros clave de su equipo de transición, incluyendo a Miguel Torres Morales, segundo vicepresidente electo, y Marco Vinelli, quienes la acompañarán en la preparación para la asunción del mando, prevista para el 28 de julio.

Perú se prepara además para un evento de gran trascendencia espiritual y diplomática: la próxima visita del Papa León XIV en noviembre. Este acontecimiento adquiere un matiz especial dada la nacionalidad peruana del Pontífice, lo que genera una particular expectativa entre los fieles y la población en general. Esta visita apostólica, que se espera genere gran conmoción, coincidirá con los primeros meses de la gestión de la nueva administración Fujimori, ofreciendo un marco único para abordar temas de relevancia social y espiritual en la nación andina.

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