International Christian Concern (ICC), una organización sin ánimo de lucro dedicada a apoyar a la comunidad cristiana perseguida en todo el mundo, ha lanzado su Índice Global de Persecución 2026. Este exhaustivo informe revela un panorama alarmante sobre la creciente hostilidad que enfrentan los cristianos a nivel global, presentando un análisis detallado de la situación en más de veinte países. El documento no solo expone la magnitud del problema, sino que también ofrece recomendaciones cruciales para que responsables políticos y organizaciones internacionales puedan combatir eficazmente estas violaciones.
Según el Índice Rostros de los Perseguidos, creado por ICC, la persecución contra los cristianos ha alcanzado niveles sin precedentes. Más de 388 millones de creyentes en todo el mundo, lo que representa uno de cada siete, viven bajo un escrutinio constante y sufren altos grados de discriminación y persecución a causa de su fe. “El Índice Global de Persecución de este año nos recuerda de forma contundente que millones de nuestros hermanos y hermanas en Cristo siguen pagando un alto precio por su fe”, declaró Shawn Wright, presidente de ICC, al presentar el informe.
La cruda realidad de esta persecución se manifestó de manera palpable en países como Nigeria, donde a finales de 2025, los fieles católicos se congregaron en la Catedral de San Miguel en Minna para implorar por el regreso seguro de los estudiantes secuestrados de la Escuela Católica de Santa María. Este trágico incidente, que tuvo lugar a principios de noviembre de ese año, ilustra la vulnerabilidad y el sufrimiento que padecen las comunidades cristianas en diversas regiones. ICC, a través de su asistencia, defensa y sensibilización, busca ser un baluarte para aquellos que sufren por sus convicciones religiosas.
El informe de ICC identifica diversas tendencias globales que están alimentando este aumento de la persecución. Entre ellas se destacan el nacionalismo religioso, que busca imponer una identidad religiosa única en detrimento de las minorías; la represión transnacional, donde los gobiernos extienden su control más allá de sus fronteras; el control estatal sobre las organizaciones religiosas, que restringe la autonomía de las iglesias; y el terrorismo, que utiliza la violencia como herramienta de intimidación. Asimismo, el autoritarismo, las restricciones impuestas a las mujeres dentro de ciertas estructuras religiosas y el uso de la influencia occidental para justificar la persecución, son factores que contribuyen a este sombrío panorama.
El Índice Global de Persecución 2026 señala a líderes de países donde la opresión religiosa se agudiza, incluyendo al presidente nigeriano Bola Ahmed Tinubu, el presidente nicaragüense Daniel Ortega, el presidente sirio Ahmed al-Sharaa y el primer ministro indio Narendra Modi. Estos nombres representan regímenes y políticas que, de diversas maneras, contribuyen a la difícil situación de los cristianos.
A pesar de estos desafíos abrumadores, el informe también subraya un mensaje de esperanza y resiliencia: “A pesar de estos desafíos, la Iglesia sigue creciendo en algunos de los entornos más hostiles, y la resistencia a la represión aumenta a medida que individuos y comunidades se rebelan contra la injusticia y exigen mayor libertad”. Esta perseverancia de la fe es un testimonio de la fortaleza espiritual en medio de la adversidad.
Wright enfatizó la importancia del factor humano detrás de las estadísticas: “Detrás de cada estadística hay una persona real: alguien que ha elegido la fidelidad a Jesús por encima de la seguridad, la comodidad o incluso la vida misma”. Con estas palabras, el presidente de ICC hizo un llamado a la acción. “Esperamos que este reporte no solo informe a los responsables de la toma de decisiones y a las partes interesadas, sino que también impulse a los lectores a actuar con urgencia, convicción y compasión”, añadió.
El informe de ICC va más allá del diagnóstico, ofreciendo recomendaciones específicas para “aliviar la carga de los cristianos perseguidos” en regiones clave como África, América Latina, Oriente Medio y el Sudeste Asiático.
En **Nigeria**, ante la persecución política, la violencia de turbas y otras formas de hostilidad religiosa, ICC insta a la realización de investigaciones inmediatas e independientes sobre las masacres reportadas contra los fieles. Además, recomienda que el liderazgo internacional trabaje para revertir barreras legales, especialmente las leyes de blasfemia que criminalizan creencias religiosas consideradas impopulares.
Para **Nicaragua**, el documento destaca la desaparición y detención de cientos de sacerdotes, monjas y otros trabajadores religiosos. El régimen del país ejerce un control sistemático sobre los sermones y los medios de comunicación religiosos, además de vigilar a miembros de organizaciones religiosas independientes. Para contrarrestar esto, ICC propone agilizar los trámites de asilo para el clero exiliado, apoyar a las parroquias y organizaciones de la sociedad civil clausuradas, y ampliar las sanciones internacionales contra funcionarios nicaragüenses, incluyendo a los líderes del régimen, Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En **Siria**, las comunidades religiosas siguen enfrentando numerosos desafíos tras el cambio de gobierno posterior a la caída del régimen de Assad. Sufren represalias, detenciones arbitrarias y discriminación que les impide participar en los consejos de gobierno, además de negarles la restitución de sus propiedades. ICC recomienda apoyar programas que ayuden a las comunidades desplazadas y protejan a los cristianos perseguidos, exigiendo también que se rindan cuentas por los crímenes de guerra cometidos tanto por el régimen anterior como por los actores posteriores.
Finalmente, en la **India**, donde la persecución se ha intensificado con ataques de turbas y otros actos de violencia, el reporte insta a proteger a las organizaciones no gubernamentales independientes y a los medios de comunicación que trabajan para prestar ayuda e informar sobre los grupos perseguidos.
El Índice Global de Persecución 2026 es un llamado urgente a la comunidad internacional para reconocer y actuar frente a la creciente crisis de libertad religiosa que afecta a millones de cristianos en todo el mundo.








