Santiago de Chile ha sido epicentro de una profunda manifestación de fe y devoción en el marco de la celebración del centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile. A pesar de las intensas lluvias que azotan diez regiones del país, miles de fieles se congregaron el pasado 16 de julio en el Santuario Nacional de Maipú para rendir homenaje a su Patrona y participar en la multitudinaria Misa presidida por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Fernando Chomali.
La solemnidad de esta conmemoración no se vio empañada por el inclemente clima, destacando la inquebrantable fe de los asistentes que, con paraguas y abrigos, llenaron el santuario para unirse en oración. El evento, que conmemora un siglo desde que la Virgen del Carmen fue oficialmente proclamada Patrona de Chile, tuvo como punto central la homilía del Cardenal Chomali, quien, ante la Primera Dama, María Pía Adriazola, y el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, ofreció un mensaje de profunda reflexión social y espiritual.
Durante su intervención, el Cardenal Chomali enfatizó que “la Virgen del Carmen representa todo lo que anhelamos para nuestra vida, para nuestras familias y para el futuro de Chile”. Sus palabras resonaron con fuerza al abordar la realidad social del país, utilizando una potente metáfora bíblica: “Chile es hoy una boda donde falta vino. Hay pobreza”. Lejos de una visión pasiva, el prelado instó a la acción individual y colectiva, desafiando la noción de que el cambio solo proviene de las esferas legislativas. “No superamos esa pobreza esperando que cambien las leyes; la superamos ayudando a nuestro propio vecino”, afirmó categóricamente.
El Arzobispo de Santiago subrayó la capacidad transformadora inherente a la fe activa: “Nosotros somos fuente de cambio. Si todos los que nos declaramos católicos viviéramos con esa ética, Chile cambiaría hoy mismo. Ya es tiempo de empezar”. Este llamado a la responsabilidad personal y comunitaria fue un eje central de su mensaje, invitando a los fieles a ser agentes de esperanza y alegría en un contexto de adversidades. “Nosotros sabemos lo que tenemos que hacer. Mirando a María y mirando a Jesús. Tenemos que dar la vida por los demás. Tenemos que poner alegría. Tenemos que poner esperanza donde no hay esperanza”, exhortó el Cardenal.
En un recordatorio de los principios fundamentales de la fe cristiana, el Pontífice chileno rememoró el mandamiento del amor: “Tenemos que vivir el mandamiento del amor y tenemos que hacerle a los demás lo que queremos que nos hagan, y no hacerle a los demás lo que no queremos que nos hagan. Recuerden lo que la Virgen nos pide: Hagan lo que Él les diga”. Este pasaje, que evoca las palabras de María en las Bodas de Caná, sirvió como un llamado a la obediencia y la confianza en la guía divina. El Cardenal también dedicó un momento de oración por un funcionario de Carabineros gravemente herido en una reciente intervención en la Región de Los Ríos, extendiendo su solidaridad a quienes velan por la seguridad pública.
Más allá de la Misa central, la jornada del 16 de julio estuvo marcada por diversas actividades espirituales, incluyendo momentos de adoración al Santísimo, que congregaron a los devotos en un ambiente de recogimiento y oración. Estas actividades revisten una especial importancia este año, ya que la Santa Sede ha concedido la indulgencia plenaria a los fieles que participen en las celebraciones por el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen. Esta gracia especial, otorgada por la autoridad eclesiástica, permite a los católicos obtener la remisión de la pena temporal por sus pecados, bajo las condiciones habituales de confesión, comunión y oración por las intenciones del Pontífice.
Entre la multitud, se destacaron conmovedores testimonios de fe. Ángela Toro, por ejemplo, compartió cómo hace 30 años ofreció a su hijo recién nacido a la Virgen en Maipú y, desde entonces, regresa cada 16 de julio para agradecer su protección. “Por estos 30 años protegiéndolo”, afirmó emocionada. José Ortega, por su parte, expresó su orgullo y devoción: “Me siento orgulloso de venir a ver a la Virgen, a pesar del clima. Ella representa la comunión con Dios. Es muy importante en mi vida”.
La celebración del centenario de la Virgen del Carmen no solo reafirma la profunda identidad católica de Chile, sino que también sirve como un poderoso recordatorio de la necesidad de unidad, fe y acción solidaria ante los desafíos contemporáneos. La devoción a la Patrona de Chile, arraigada en la historia y el corazón de la nación, continúa inspirando a sus ciudadanos a construir una sociedad más justa y esperanzadora, siguiendo el llamado a la entrega y el servicio que el Cardenal Fernando Chomali articuló con tanta claridad. Las actividades conmemorativas del centenario de la coronación se pueden consultar en detalle a través del sitio web oficial del evento, https://www.virgendelcarmen.cl/centenario/.








