22 julio, 2026

La causa de canonización del Siervo de Dios Esteban Gumucio Vives ha dado un paso fundamental con la clausura de su fase diocesana en Iquique, Chile. El proceso, que busca elevar al sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones a los altares, alcanzó un hito crucial con el envío de la documentación relativa a un presunto milagro atribuido a su intercesión, ahora bajo escrutinio del Dicasterio para las Causas de los Santos en el Vaticano. Este avance representa una esperanza renovada para la Iglesia chilena y para quienes reconocen en el Padre Gumucio un modelo de santidad.

El solemne acto de cierre se llevó a cabo la tarde del viernes 17 de julio en la cripta situada bajo el altar mayor del Santuario de la Virgen del Carmen de La Tirana, en medio de las celebraciones patronales que este año conmemoran el centenario de la coronación de la Virgen como Reina y Patrona de Chile. La ceremonia estuvo presidida por el Obispo de Iquique, Monseñor Isauro Covili Linfati, quien formalmente clausuró esta etapa diocesana. Durante el evento, Mons. Covili hizo entrega al Padre Alex Vigueras Cherres, vicepostulador de la causa de canonización, de la compilación de documentos sobre el supuesto milagro atribuido a la intercesión del Padre Gumucio.

La exhaustiva investigación fue liderada por una comisión judicial, integrada por Fray Juan Rovegno como delegado judicial, el Padre Franklin Luza en su rol de procurador de justicia, y Doris de Ferrari como notaria. Este equipo multidisciplinario dedicó tiempo a recabar numerosos testimonios, reunir una vasta documentación, consultar a expertos médicos y compilar meticulosamente todos los antecedentes en un voluminoso repositorio. La labor de la comisión es fundamental para asegurar la solidez y credibilidad del caso presentado ante las autoridades vaticanas.

El Padre Vigueras Cherres asumió el compromiso formal de custodiar los archivos durante su traslado a Roma y presentarlos ante el Dicasterio para las Causas de los Santos. La ceremonia incluyó el sellado ritual de la caja que contiene la documentación, garantizando así la integridad del material. El acto culminó con oraciones elevadas por la pronta beatificación del Padre Gumucio, reflejando el fervor y la esperanza de la comunidad.

Para el Padre Vigueras Cherres, la responsabilidad que conlleva esta misión es inmensa. “Para uno representa una responsabilidad muy grande, porque a uno le toca llevar adelante, impulsar y ser el motor para ir avanzando en la causa. Creo que acá se requiere de mucha convicción, de mucha fe y de saber que realmente vale la pena el esfuerzo para que el Padre Esteban sea considerado un modelo para la Iglesia”, afirmó el vicepostulador. También hizo hincapié en la necesidad de paciencia, entendiendo que los procesos en el Vaticano tienen sus propios ritmos y tiempos.

Por su parte, Fray Juan Rovegno compartió su impacto personal tras la investigación. “Esta investigación me permitió conocer al Padre Esteban, impactarme con sus valores y con el aporte que puede ser para la Iglesia, especialmente para la Iglesia chilena, en estos momentos que necesita una presencia fuerte de testimonio evangélico como el suyo”, expresó, destacando la relevancia del sacerdote en el contexto actual.

**¿Quién fue el Siervo de Dios Esteban Gumucio?**

Joaquín Benedicto Gumucio Vives, conocido como Esteban Gumucio, nació en Santiago de Chile el 3 de septiembre de 1914, en el seno de una familia piadosa y numerosa. Realizó sus estudios en el Colegio de los Sagrados Corazones de Santiago, donde descubrió su vocación religiosa. En 1933, profesó sus votos en la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María, iniciando su formación sacerdotal. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1938.

A lo largo de su vida, el Padre Esteban sirvió en diversas comunidades y responsabilidades dentro de su congregación. Su ministerio pastoral abarcó colegios en Valparaíso y Santiago, y también asumió roles de liderazgo como superior de la comunidad de Santiago y, posteriormente, como superior provincial para Chile y Perú. Sin embargo, una de sus etapas más significativas fue su dedicación a los más necesitados. A fines de 1963, se estableció en la población João Goulart, en La Granja, al sur de Santiago, donde fundó y fue el primer párroco de la parroquia San Pedro y San Pablo, dejando una profunda huella en la comunidad.

Entre 1985 y 1990, continuó su labor pastoral en el sur de Chile, en la parroquia San José de La Unión. A la edad de 75 años, su salud comenzó a declinar, lo que lo llevó a regresar a Santiago, donde, a pesar de sus limitaciones, siguió prestando servicio en las parroquias San Pedro y San Pablo y Damián de Molokai. El 6 de mayo de 2001, a los 86 años, el Padre Esteban Gumucio falleció a causa de un tumor pancreático.

La fama de santidad del Padre Esteban era notoria incluso en vida, y muchas personas lo consideraban un “hombre santo”. Tras su fallecimiento, el entonces Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, impulsó el traslado de sus restos desde el Cementerio Católico a la parroquia San Pedro y San Pablo, donde su legado sigue inspirando. El proceso formal de su beatificación dio inicio en Santiago el 20 de mayo de 2010.

Ahora, con la llegada de la documentación a Roma, el proceso ingresa en una fase crucial de evaluación. Después de un riguroso examen por parte del Dicasterio para las Causas de los Santos, los expedientes, si proceden y demuestran la validez del presunto milagro y las virtudes heroicas del Siervo de Dios, serán presentados a su Santidad, el Papa León XIV, para su aprobación final. La Iglesia Universal espera con esperanza el desenlace de esta causa que podría sumar un nuevo beato a los altares.

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