25 julio, 2026

El Papa León XIV ha fortalecido la composición de la Signatura Apostólica, el tribunal supremo de la Iglesia Católica, mediante el nombramiento de siete nuevos integrantes. Esta decisión, anunciada durante la audiencia general del 1 de abril de 2026 en la Plaza de San Pedro, refleja la visión del Pontífice para la administración de justicia en el Vaticano y la Curia Romana. Entre los designados se destacan dos prelados de Estados Unidos y dos sacerdotes españoles, todos ellos juristas con una vasta experiencia en derecho canónico.

Los nuevos miembros, que asumirán un mandato de cinco años, aportarán su conocimiento y pericia a una de las instituciones más trascendentales de la Santa Sede. El primero de los expertos españoles es monseñor Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, sacerdote del Opus Dei con una dilatada trayectoria eclesiástica. Monseñor Arrieta, cuya formación incluye doctorados en Derecho Canónico y en Derecho por la Universidad de Navarra, fue secretario del Dicasterio para los Textos Legislativos durante casi veinte años, desde 2007 hasta junio de 2026. Su influencia en la Curia se extiende también a su rol como coordinador de la comisión para la reforma del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido coloquialmente como el Banco del Vaticano, y como consultor de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Ordenado sacerdote en 1977, su profunda comprensión de la legislación eclesiástica será un activo valioso para la Signatura.

A él se suma el padre Eduardo Baura de la Peña, también sacerdote del Opus Dei. El padre Baura, doctor en Derecho Canónico y en Derecho Civil, es un respetado profesor en la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, ubicada en Roma. Su labor académica y su conocimiento profundo de la ley eclesiástica lo convierten en una figura idónea para este tribunal de alta jerarquía.

Desde Estados Unidos, el Papa León XIV ha incorporado a la Signatura Apostólica a monseñor Salvatore Cordileone, actual Arzobispo de San Francisco desde 2012. Cordileone es reconocido por su firme defensa de la doctrina católica y ha servido previamente como Obispo Auxiliar de San Diego y Obispo de Oakland. En 2025, fue nombrado miembro del consejo asesor de la Comisión de Libertad Religiosa en Estados Unidos, lo que subraya su compromiso con los principios de la fe y la libertad de culto en un contexto contemporáneo.

El segundo obispo estadounidense designado por el Santo Padre es monseñor Edward M. Lohse, quien ejerce como Obispo de Kalamazoo y Administrador Apostólico de Steubenville. Lohse también cuenta con una sólida base académica, habiendo obtenido su doctorado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Su experiencia curial incluye un periodo de servicio en la Congregación para el Clero en el Vaticano entre 2010 y 2015, lo que le otorga una perspectiva interna sobre el funcionamiento de las instituciones centrales de la Iglesia.

Completan la lista de nuevos nombramientos tres doctores en derecho canónico de diversas nacionalidades. Entre ellos figura el sacerdote jesuita alemán Ulrich Rhode, catedrático de la Facultad de Derecho Canónico del Collegium Maximum de la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma, una de las instituciones académicas más prestigiosas del Vaticano. También ha sido nombrado monseñor Krzysztof Nitkiewicz, Obispo de Sandomierz en Polonia, y el padre Gianpaolo Montini, de nacionalidad italiana, quien también se desempeña como profesor en la Facultad de Derecho Canónico del Collegium Maximum de la Pontificia Universidad Gregoriana.

La Signatura Apostólica, a la que el Papa León XIV ha infundido con estos nuevos talentos, es el Tribunal Supremo de la Iglesia Católica. Su función principal es garantizar la recta administración de la justicia en la Iglesia. Este tribunal, esencial para la gobernanza eclesiástica, está compuesto por cardenales, obispos y sacerdotes, todos ellos nombrados directamente por el Pontífice para un periodo de cinco años. La Signatura es presidida por el cardenal prefecto, cargo que actualmente ocupa el cardenal francés Dominique Mamberti. Cabe recordar que el cardenal Mamberti, en su condición de cardenal protodiácono, fue quien tuvo el privilegio de anunciar la elección del Papa León XIV al mundo el 8 de mayo de 2025.

Entre sus responsabilidades, la Signatura Apostólica juzga las demandas de nulidad y las solicitudes de *restitutio in integrum* (restitución íntegra) contra las sentencias de la Rota Romana, otro tribunal vaticano de relevancia. También examina los recursos en causas relativas al estado de las personas y resuelve otras controversias administrativas que el Papa le remita. Además, gestiona los conflictos de competencia entre los diversos dicasterios de la Curia Romana y entre estos y la Secretaría de Estado del Vaticano.

Una de sus misiones críticas es supervisar la correcta administración de justicia en los múltiples tribunales eclesiásticos alrededor del mundo. En caso de ser necesario, la Signatura Apostólica tiene la autoridad para tomar medidas correctivas con respecto a ministros, abogados o procuradores involucrados en procesos judiciales. Las funciones y la estructura de este tribunal supremo están detalladamente establecidas en los artículos 194 a 199 de la constitución apostólica *Praedicate Evangelium*, documento sobre la Curia Romana promulgado por el Papa Francisco.

Estos nombramientos realizados por el Papa León XIV son estratégicos y fundamentales para asegurar la eficiencia y la imparcialidad del sistema judicial de la Iglesia, reforzando su compromiso con la justicia y la aplicación rigurosa del derecho canónico en todo el orbe católico.

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