28 julio, 2026

Lima, Perú — Keiko Fujimori Higuchi asumió oficialmente la presidencia de Perú este 28 de julio de 2026, marcando un hito histórico al convertirse en la primera mujer elegida por voto popular para liderar la nación andina. Durante una ceremonia solemne celebrada en el Congreso de la República, Fujimori juró defender la Constitución y trabajar por el bienestar de todos los peruanos, haciendo énfasis en una ambiciosa política de protección social y el reconocimiento del papel de la Iglesia Católica en el país.

El acto de juramentación se llevó a cabo en el marco de la conmemoración del 205º aniversario de la Independencia del Perú, ante la presencia de dignatarios internacionales y autoridades nacionales. Entre los asistentes destacaron el rey Felipe VI de España y presidentes de la región como Javier Milei de Argentina, Rodrigo Paz de Bolivia, José Antonio Kast de Chile, Daniel Noboa de Ecuador, Santiago Peña de Paraguay, Yamandú Orsi de Uruguay, José Raúl Mulino de Panamá y Nasry Asfura de Honduras, además del primer ministro de Aruba, Mike Eman. La nutrida asistencia internacional subraya la expectación regional y global ante el inicio de su mandato, que se extenderá hasta 2031.

Keiko Fujimori pronunció el juramento de rigor con la mano sobre los Santos Evangelios: “Yo, Keiko Sofía Fujimori Higuchi, juro por Dios, por la patria y por los santos evangelios ejercer fielmente el cargo de presidenta de la república que la Nación me ha confiado para el período 2026-2031”. Posteriormente, ratificó su compromiso de salvaguardar “esta tierra, la soberanía nacional, la libertad, la democracia y la independencia de los poderes del Estado”, así como cumplir y hacer cumplir la Carta Magna y el marco legal peruano. Con voz firme, aseguró que velaría “por la integridad física y moral de todos los peruanos, en especial de quienes han sido históricamente postergados”.

Un momento significativo en su juramentación fue la mención explícita a la Iglesia Católica. La nueva mandataria declaró: “Juro que, respetando la libertad de culto, reconoceré la importancia de la Iglesia Católica en la formación cultural y moral del Perú, y trabajaré incansablemente por un país seguro, próspero y unido”. Esta declaración subraya la relevancia de la institución eclesiástica en la visión de su gobierno para la cohesión social y ética del país. Al iniciar su primer mensaje a la nación, la presidenta Fujimori expresó su “profunda humildad” y “fe en el destino de nuestra patria”, encomendando su gestión a la providencia divina: “Doy gracias a Dios y pongo en sus manos el trabajo que hoy comenzamos al servicio del Perú”. Pidió “sabiduría para decidir, fortaleza para perseverar” y ayuda “para no olvidar jamás que el poder solo encuentra sentido cuando se ejerce para servir”.

Entre las prioridades de su administración, la presidenta Fujimori anunció el establecimiento de una política nacional orientada a “mejorar la calidad de vida de todos los peruanos, desde la gestación hasta la tercera edad”. Para ello, se comprometió a implementar “una política de protección integral de la primera infancia, la niñez, la adolescencia y la familia”. Detalló que se emprenderá una reorganización de los programas sociales y servicios públicos actualmente fragmentados, con el fin de edificar “un verdadero sistema de protección integral, con cobertura universal y atención continua en cada etapa de la vida”. La mandataria enfatizó que “proteger a nuestros niños y fortalecer a sus familias será proteger el futuro del Perú”.

En su discurso, Fujimori describió el estado del país como “complejo y doloroso”, señalando problemas estructurales como la corrupción, la creciente inseguridad ciudadana, las deficiencias sanitarias y las profundas brechas sociales. Alertó sobre el preocupante dato de que tres de cada diez peruanos carecen de seguridad alimentaria diaria y que el 35 % de los niños entre seis y 35 meses padece anemia, una realidad que calificó de “realmente inmoral”.

Para combatir la inseguridad, anunció el fortalecimiento de la Policía Nacional, el despliegue temporal de las Fuerzas Armadas en situaciones de emergencia y una profunda reforma penitenciaria para que las cárceles “vuelvan a ser centros de reclusión y no centros de operaciones del crimen organizado”. En el ámbito económico, la presidenta reveló la intención de elevar la remuneración mínima vital, el salario mínimo mensual, a 1.300 soles, equivalente a aproximadamente 382 dólares. Además, reafirmó su compromiso con “el absoluto respeto a la independencia de poderes, a las libertades individuales, en particular a la libertad de expresión y la de prensa”.

La presidenta Fujimori concluyó su mensaje con un llamado a la unidad nacional, exhortando a las fuerzas políticas de oposición a establecer puentes de diálogo y a priorizar “las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. “No hay dos Perú distintos; hay un solo Perú, vibrante, multicultural, fuerte y milenario que está listo para ponerse de pie”, afirmó.

Horas antes de la toma de posesión presidencial, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, presidió la tradicional Misa y Te Deum en la Catedral de Lima, con motivo del 205º aniversario de la Independencia. Durante su homilía, el purpurado instó a la ciudadanía a superar las divisiones mediante la justicia, la solidaridad y la búsqueda incesante del bien común. “Nuestro Dios nos quiere solidarios y justos, no con una reconciliación para tapar los males que hemos hecho, sino una reconciliación que, viendo claramente las injusticias que hemos cometido, sepa hacer justicia y restituir a todos los perjudicados”, enfatizó el Cardenal Castillo. Advirtió que Perú atraviesa una situación “catastrófica”, no solo por sus indicadores económicos, sino porque “la condición humana y su dignidad están en sumo peligro”. En este contexto, hizo un llamado a promover iniciativas de reconciliación y diálogo, así como un proceso de conversión profunda para reconstruir el país sobre cimientos de justicia, solidaridad y bien común, eco de los desafíos que la nueva administración se propone abordar.

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