1 octubre, 2026

Una representación diversa en tierras africanas

La labor que desempeñan siete misioneros españoles destinados en Togo se ha convertido en el reflejo viviente de la convocatoria para la próxima edición del Domingo Mundial de las Misiones. Pertenecientes a cinco carismas diferentes, estos religiosos y laicos simbolizan a la perfección el lema centenario “Uno en Cristo. Unidos en la misión”, impulsado por las instituciones eclesiásticas para conmemorar esta fecha tan señalada.

La institución de esta jornada global fue impulsada originalmente por el Papa Pío XI en 1926, coincidiendo cronológicamente con la elevación a los altares de Santa Teresita de Lisieux, a quien nombró copatrona de las misiones junto a San Francisco Javier. Para conmemorar este primer siglo de historia, la delegación española ha habilitado un portal digital específico y ha presentado una pieza musical conmemorativa titulada “Envíame a mí”.

Instalados en la capital togolesa, Lomé, todos ellos combinan la pluralidad de sus congregaciones con la cohesión doctrinal. Entre ellos figuran los combonianos Francisco Javier Abril y Juan José Tenías, dedicados a la animación espiritual y la administración sacramental, así como su compañera Magdalena Ribas, centrada en el apoyo a enfermos de sida.

Educación, inserción social y primer anuncio

Por otro lado, el ámbito educativo cuenta con la participación del laico Óscar Jiménez y el sacerdote Joan Balcells, ambos vinculados a las comunidades ADSIS, nacidas en Bilbao en 1964. Asimismo, la presencia femenina se completa con la labor de la religiosa adoratriz Pilar Sánchez, quien asiste a mujeres en situación de vulnerabilidad extrema, y con la misionera itinerante Eulalia Giraldo, perteneciente al Camino Neocatecumenal, encargada de coordinar la iniciación de nuevos creyentes.

Un siglo de expansión y crecimiento demográfico eclesial

Las cifras globales asociadas a esta efeméride reflejan una transformación demográfica y estructural de gran calado. Desde el organismo promotor se subraya que “la Iglesia en los territorios de misión ha crecido de una forma espectacular”, un fenómeno cuantificado en un promedio diario de 9.000 bautizos, la construcción de al menos un templo parroquial, la apertura de tres centros educativos y la ordenación de dos presbíteros de manera continuada durante los 36.500 días transcurridos desde 1925.

De este modo, las demarcaciones geográficas destinadas a la evangelización se han cuadruplicado, mientras que el volumen global de fieles ha saltado desde los 9,6 millones —una cifra equiparable a la demografía de Austria en aquella época— hasta alcanzar los casi 347 millones de creyentes actuales, un volumen comparable al total de habitantes de Estados Unidos.

La festividad litúrgica se celebra tradicionalmente durante el penúltimo fin de semana del mes de octubre. Su denominación abreviada, muy arraigada en España y extendida posteriormente por Hispanoamérica, fue acuñada en 1943 por el sacerdote Ángel Sagarmínaga, quien asumió la dirección inicial de estas iniciativas en territorio español.

Como parte de las celebraciones actuales, la juventud católica dispone por primera vez de un tema musical exclusivo compuesto por colectivos especializados en la creación artística digital, sumándose así a las diversas iniciativas históricas que, desde los años cincuenta, han movilizado a generaciones enteras en favor de la solidaridad internacional.

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