4 agosto, 2026

Ceuta, ciudad autónoma española, se ha enfrentado a una de las crisis migratorias más desafiantes de su historia reciente, con la llegada masiva e irregular de decenas de miles de personas. En este contexto de emergencia social y humanitaria, la comunidad religiosa ha decidido seguir adelante con los actos litúrgicos en honor a la Virgen de África, patrona de la ciudad, una determinación que subraya la resiliencia de la fe en tiempos de adversidad.

La situación se tornó crítica a finales de julio, cuando la ciudad experimentó un flujo sin precedentes de migrantes que lograron acceder a su territorio, muchos de ellos bordeando a nado el espigón del Tarajal desde la costa marroquí. En cuestión de horas, más de sesenta mil personas, incluyendo un gran número de menores, llegaron a Ceuta, un desplazamiento que, lamentablemente, se cobró varias vidas. Esta avalancha humana colapsó los servicios de acogida y alteró drásticamente la vida cotidiana de los ceutíes, llevando a las autoridades civiles a la suspensión de todas las festividades previstas.

Sin embargo, desde el inicio de esta ola migratoria, la parroquia y santuario de Santa María de África dejó clara su postura: los actos litúrgicos programados se mantendrían. En un mensaje difundido a través de sus plataformas digitales, la comunidad eclesial enfatizó la importancia de resistir y celebrar “lo más importante de nuestra identidad” en momentos de crisis. Esta posición fue respaldada por Monseñor Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), quien calificó el acontecimiento como una “prueba” de la “biopolítica” que instrumentaliza la demografía.

La confirmación definitiva llegó tras una reunión crucial celebrada el domingo, donde participaron diversas autoridades: el administrador apostólico de Ceuta y Melilla, Monseñor Ramón Valdivia; miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado; y representantes de la Hermandad de Santa María de África. De forma unánime, se acordó mantener las celebraciones religiosas programadas para el 4 y 5 de agosto. En consecuencia, el martes 4 se llevó a cabo la tradicional ofrenda floral, y el miércoles 5 se realizará la esperada procesión de la Virgen de África por las calles de Ceuta. Para el santuario, la presencia de todos los ceutíes junto a su Madre es “el mejor signo cristiano para la ciudad y el mundo”, según expresaron en la red social X.

La imagen de la Virgen de África, venerada en Ceuta desde principios del siglo XV, es una talla gótica que representa a la Madre de Dios sedente con el cuerpo de Cristo en sus brazos. Fue una donación del Infante Enrique el Navegante de Portugal y es considerada no solo la patrona, sino también alcaldesa y gobernadora perpetua de la plaza española. Su procesión anual no es meramente una tradición religiosa, sino un profundo acto de fe y un pilar de la identidad ceutí, especialmente significativo en momentos de profunda inestabilidad.

En paralelo a la respuesta eclesial, Cáritas, la organización humanitaria de la Iglesia, emitió un comunicado en el que manifestó su profunda preocupación y condena por la situación. La entidad denunció “el sufrimiento humano que se esconde tras los movimientos migratorios y la fragilidad de miles de personas que buscan una oportunidad de vida digna”, al tiempo que lamentó las muertes ocurridas en la travesía.

Cáritas también quiso reconocer la “extraordinaria capacidad de solidaridad, acogida y compromiso con las personas más vulnerables” demostrada por la población de Ceuta, que ha visto su vida cotidiana gravemente alterada. La organización hizo un enérgico llamamiento a la protección de los más vulnerables, reiterando su rechazo a la instrumentalización. “Denunciamos la instrumentalización de las personas migrantes como herramienta al servicio de intereses políticos o estratégicos y el uso de la demografía como arma de presión geopolítica. Ningún ser humano debe ser utilizado como medio de presión o confrontación”, afirmó Cáritas, insistiendo en que “las personas migrantes son sujetos de derechos y merecen ser tratadas con respeto, humanidad y justicia”.

Finalmente, haciendo eco de las palabras pronunciadas por el Papa León XIV durante su visita a las Islas Canarias a inicios de junio, Cáritas instó “a toda la comunidad cristiana y a la sociedad en general a no permanecer indiferentes”. El Sumo Pontífice, León XIV, ha sido una voz constante en la defensa de los derechos de los migrantes y en la promoción de una cultura del encuentro. La invitación del Papa, recordada por Cáritas, es clara: “Estamos llamados a mirar a cada persona, cada migrante, como un hermano o una hermana, ofreciendo respuestas que promuevan la convivencia, la igualdad de trato y la esperanza”.

La decisión de mantener la procesión de la Virgen de África en Ceuta no es solo un acto de piedad, sino un potente símbolo de unidad y fe en medio de una crisis sin precedentes. La Iglesia, a través de sus representantes y organizaciones como Cáritas, no solo ofrece consuelo espiritual, sino que también alza su voz en defensa de la dignidad humana, recordando al mundo la importancia de la solidaridad y el respeto mutuo, tal como el Papa León ha reiterado en numerosas ocasiones.

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