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La feligresía católica situada en las inmediaciones fronterizas entre México y Estados Unidos se alista para conmemorar el centenario de uno de los episodios más significativos para la libertad de culto en la región. El próximo sábado 3 de octubre, las ciudades de El Paso, en Texas, y Ciudad Juárez, en Chihuahua, albergarán de forma simultánea un encuentro histórico denominado “¡Viva Cristo Rey! 100 Años de Fe y Libertad”, cuyo propósito central radica en rescatar el legado espiritual de aquellos creyentes que padecieron persecución institucional durante el siglo pasado.
Un puente binacional marcado por la historia religiosa
La iniciativa es impulsada por la organización Binational Pro-Family Pro-Life League. Según declaraciones de Lorena Tabares, integrante de dicha agrupación, la elección de una sede dual responde a la profunda identidad que comparten ambas poblaciones geográficas:
“somos una comunidad de fe transfronteriza que fue testigo de los efectos de este evento histórico”, puntualizó Tabares, al tiempo que añadió que “al reflexionar juntos al respecto podemos no sólo revivir el testimonio de quienes nos precedieron, sino avivar nuestro compromiso como cristianos”.
Las actividades comenzarán en territorio estadounidense. El Starlight Event Center de El Paso acogerá la primera parte de las ponencias en un horario comprendido entre las 9:00 horas y el mediodía. Entre los expositores confirmados destacan figuras como el padre Rafael Becerra, clérigo de la Arquidiócesis de San Antonio especializado en el conflicto armado; Rodrigo Iván Cortés, dirigente del Frente Nacional por la Familia en México; y la investigadora Ivonne Kuri, perteneciente al Centro Mexicano de Sindonología.
Posteriormente, las jornadas divulgativas se desplazarán hacia suelo mexicano. A partir de las 16:00 horas, la parroquia Sagrada Familia ubicada en Ciudad Juárez recibirá nuevamente al panel integrado por Cortés y Kuri, sumando además la perspectiva del historiador José Mario Sánchez para enriquecer el debate académico y pastoral.
El refugio fronterizo durante el conflicto
Durante las tensiones suscitadas por la llamada Guerra Cristera, acontecida formalmente entre 1926 y 1929 bajo las políticas gubernamentales restrictivas de Plutarco Elías Calles, el límite internacional funcionó como un salvavidas espiritual. Al respecto, Tabares enfatizó que los católicos hispanos del sur estadounidense heredaron una estricta devoción vinculada a “la fidelidad a la fe defendida; el testimonio de una vida coherente con el ejemplo de Cristo y la misión de llevar el Evangelio a todas las naciones”.
Históricamente, la franja colindante entre Chihuahua y Texas operó como un puerto seguro donde miles de creyentes mexicanos lograban cruzar para participar en los sacramentos. Uno de los hitos más recordados involucra a San Pedro de Jesús Maldonado, mártir de origen chihuahuense que recibió la ordenación sacerdotal en la emblemática Catedral de San Patricio en El Paso debido a la hostilidad anticlerical imperante en su país natal.
Asimismo, diversas congregaciones religiosas hallaron asilo definitivo al otro lado de la línea divisoria tras ser expulsadas de territorio mexicano. Tal es el caso de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, quienes fundaron el Monasterio de Cristo Rey tras su desplazamiento forzado, constituyendo pruebas fehacientes del intercambio eclesiástico de la época.
Vigencia de la libertad religiosa en el siglo XXI
Más allá de la mera evocación cronológica, los organizadores advierten sobre la importancia de interpretar los acontecimientos del pasado para entender los desafíos contemporáneos. Bajo la máxima de que “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”, los ponentes buscarán dotar a los asistentes de herramientas analíticas sobre el valor institucional de la libertad de cultos.
Al establecer paralelismos entre el clima político del México de los años veinte y las amenazas actuales a los derechos de conciencia, Tabares subrayó que la respuesta ciudadana actual debe canalizarse mediante vías pacíficas y constructivas:
“deseamos exhortar a los participantes a estar preparados para defenderla, si bien no a través de un levantamiento armado, como lo fue la Cristiada, sí a través de la formación y la participación ciudadana activa fundamentada en la doctrina social de la Iglesia”, concluyó la representante de la liga binacional.








