La labor de la Fundación Red Madre permitió el nacimiento de más de cincuenta mil bebés durante el año pasado


Un balance positivo en la protección a la maternidad vulnerable
Durante el ejercicio anterior, la labor de asistencia desarrollada por la Fundación Red Madre logró que decenas de miles de mujeres gestantes en situaciones complejas decidieran continuar con su embarazo. De acuerdo con los datos difundidos en el balance anual de la institución correspondiente al año pasado, un total de más de 50.000 madres optaron por seguir adelante con la gestación tras recibir el respaldo y los recursos ofrecidos por la entidad provida.
Esta cifra global refleja que el 85,4% de las más de 60.000 mujeres embarazadas que acudieron a la organización recibieron la asistencia necesaria para descartar la interrupción voluntaria del embarazo. La red de apoyo operó a través de un total de 50 sedes distribuidas por distintos puntos de la geografía nacional, consolidando su presencia territorial y su capacidad de respuesta ante emergencias sociales vinculadas a la maternidad desatendida.
Perfil socioeconómico de las usuarias atendidas
El informe detallado de la organización revela características socioeconómicas muy marcadas entre las personas que solicitaron asistencia. Un dato significativo es que siete de cada diez mujeres se encontraban en situación de desempleo en el momento de recibir ayuda, lo que subraya la fuerte correlación entre la precariedad laboral y la vulnerabilidad ante un embarazo imprevisto o sin recursos suficientes. Asimismo, se observa un incremento constante en la llegada de ciudadanas de origen extranjero, un colectivo que ya representa casi el 80% del total de beneficiarias.
En lo que respecta a la distribución por edades, el segmento más numeroso corresponde a aquellas mujeres que tienen entre 30 y 39 años, abarcando el 47% de los casos registrados. Muy cerca se sitúa el grupo de jóvenes adultas de 18 a 29 años, que comprende el 44,22% de las atenciones. A pesar de las dificultades económicas y de integración, el análisis institucional indica que 6 de cada 10 usuarias disponían de algún tipo de red de apoyo familiar o contaban con la compañía de su pareja durante el proceso.
Canales de comunicación y despliegue del voluntariado
Para gestionar la alta demanda de asistencia, la fundación operó mediante múltiples canales de comunicación digital y telefónica. A lo largo de los doce meses del periodo analizado, los equipos respondieron a más de 6.500 llamadas telefónicas, gestionaron más de 2.000 correos electrónicos y atendieron cerca de 7.000 mensajes de WhatsApp enviados por mujeres que requerían orientación urgente.
Detrás de esta compleja maquinaria operativa se encuentra la labor altruista de más de 1.000 voluntarios, quienes se estructuran en áreas especializadas. Entre ellas destacan los equipos de alianzas para la captación de grandes donantes, las divisiones de empleabilidad enfocadas en la inserción laboral de las gestantes, las campañas formativas en centros educativos y la recogida de enseres, además de los departamentos de proyectos para la obtención de fondos públicos y privados, y la gestión administrativa de las diferentes sedes territoriales.
Reclamación institucional y situaciones de extrema vulnerabilidad
Al valorar las cifras de este periodo, Amaya Azcona, directora general de Red Madre, señaló en un comunicado que la evolución de la fundación a lo largo de 18 años, en los que han acompañado a 502.889 madres, “muestra que los apoyos públicos a la mujer embarazada, y en especial a la que se encuentra en situación de vulnerabilidad, son insuficientes”. Por tal motivo, reiteró la petición a las administraciones públicas para que “hagan un análisis profundo de la maternidad y generen medidas de apoyo realistas, concretas y eficaces”.
El informe también expone situaciones de extrema gravedad social. Un grupo de 437 mujeres atendidas, además de enfrentarse al riesgo de aborto, declaró sufrir episodios de violencia psicológica, un 63% de los casos, y agresiones físicas, cifradas en el 20,82%. Ante este panorama de desprotección extrema, el 16,02% de estas usuarias tuvieron que ser derivadas de manera inmediata a recursos especializados y servicios de protección social.
En cuanto a las demandas materiales más urgentes en el día a día de las sedes, los gestores constataron que más de la mitad de las madres requirió pañales para los recién nacidos, mientras que algo menos de un tercio necesitó productos básicos de alimentación, evidenciando las carencias severas con las que muchas familias afrontan la llegada de un nuevo miembro.








