18 septiembre, 2026

Un llamado a la unidad geopolítica frente a los riesgos tecnológicos

El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, ha enfatizado la urgencia de que los gobiernos del mundo establezcan frentes comunes para regular y supervisar el desarrollo de las herramientas tecnológicas actuales. Durante su participación en el encuentro académico titulado “Fe y razón en la era de la inteligencia artificial”, llevado a cabo en el Palazzo Montecitorio de Roma —emblemática sede del Parlamento italiano—, el alto representante de la Santa Sede analizó las complejas implicaciones de esta transformación global.

Ante la presencia de destacados líderes y especialistas, el purpurado pronunció la ponencia inaugural en la que desglosó tanto las oportunidades como los profundos peligros asociados al uso desregulado de estos sistemas. En este contexto, el purpurado respaldó públicamente la postura expresada recientemente por el presidente italiano, Sergio Mattarella, quien abogó por un marco de gobernanza internacional compartido. Al respecto, el cardenal manifestó su deseo de que la comunidad internacional acoja este tipo de iniciativas cooperativas.

“Mi preocupación es que hay países que, de hecho, quieren actuar por su cuenta”, afirmó Parolin durante su intervención. “Detengámonos y reflexionemos realmente sobre cuáles podrían ser las consecuencias de la inteligencia artificial y de su uso”.

La dimensión humana frente a la automatización litúrgica

Más allá de los debates geopolíticos, el representante vaticano abordó el impacto de la automatización en la vida pastoral de la Iglesia. Al ser consultado por los medios de comunicación presentes en el evento, descartó categóricamente el uso de algoritmos generativos para la elaboración de mensajes espirituales o sermones dominicales, priorizando la autenticidad del vínculo humano y la vivencia interior.

“La inteligencia artificial es toda cabeza y nada de corazón. Yo intento poner un poco de corazón en mis homilías”, dijo Parolin a los periodistas.

Asimismo, reconoció que la tecnología se está abriendo paso de forma acelerada en la cotidianidad digital, donde herramientas automatizadas ofrecen resúmenes instantáneos de textos complejos con solo acceder a un dispositivo electrónico. Esta postura pastoral coincide plenamente con las directrices impartidas previamente por el Papa León XIV, quien durante un encuentro con sacerdotes celebrado en febrero pasado exhortó formalmente a los ministros religiosos a emplear sus propias capacidades intelectuales en lugar de recurrir a la tecnología para preparar sus alocuciones dominicales.

Perspectivas diplomáticas en torno al conflicto en Europa del Este

En el plano internacional, el Secretario de Estado también dedicó un espacio para evaluar los esfuerzos que la diplomacia de la Santa Sede viene desplegando en busca de una salida negociada al conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. El purpurado reafirmó la persistencia de la Iglesia en su labor pacificadora, a pesar de las dificultades inherentes al escenario geopolítico actual.

“La diplomacia de la Santa Sede, la diplomacia de sembrar, no produce una cosecha. Así que esperamos que, continuando con la siembra, algún día, cuando Dios lo quiera, también podamos cosechar”, afirmó Parolin.

Estas declaraciones se enmarcan dentro de una serie de misiones diplomáticas impulsadas por el Vaticano para propiciar espacios de diálogo entre ambas naciones europeas. Cabe recordar que, como parte de esta estrategia de mediación, el arzobispo Paul Gallagher, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, realizó una visita oficial a territorio ruso para sostener encuentros con altos funcionarios de ese país y explorar vías hacia la paz.

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