Evangelio y reflexión del sábado 19 de septiembre de 2026 por el P. Pedro Brassesco
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Lucas 8, 4-15)
En aquel tiempo, se reunió una gran multitud y la gente iba a donde estaba Jesús desde todos los pueblos. Entonces, les dijo esta parábola:
El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrar, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.
Otra parte cayó sobre las piedras, y al nacer se secó por falta de humedad.
Otra parte cayó entre espinos, y los espinos, al crecer juntamente con ella, la ahogaron.
Y otra parte cayó en buena tierra, y al crecer dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga.
Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola. Él les respondió:
A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás se les habla en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
El significado de la parábola es este: La semilla es la palabra de Dios.
Los de junto al camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y quita la palabra de su corazón, para que no crean y se salven.
Los de sobre las piedras son los que, al oír la palabra, la reciben con alegría; pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.
Lo que cayó entre espinos son los que escuchan, pero al seguir su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurar.
Pero lo que cayó en buena tierra son los que con un corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.
Palabra del Señor








