Mons. Edgard Iván Rimaycuna Inga, capellán de Su Santidad y secretario personal del Papa León XIV, transmitió un mensaje de entusiasmo del Pontífice durante una emotiva misa celebrada el pasado domingo 9 de agosto en Chiclayo. El prelado resaltó el profundo significado espiritual que rodeará la inminente visita apostólica del Santo Padre a Perú, programada para el próximo mes de noviembre. La expectativa crece en el país sudamericano ante lo que promete ser un evento de gran trascendencia para la fe católica.
Mons. Rimaycuna, quien recientemente visitó su tierra natal, Chiclayo, compartió con los fieles la emoción del Papa León XIV, afirmando que el Pontífice está “emocionado y esperando poder venir del 11 al 17 de noviembre y compartir la fe con todos nosotros, con su querida diócesis de Chiclayo”. Estas palabras, pronunciadas en la parroquia San José Obrero, su comunidad de origen, resonaron con especial fuerza entre los asistentes, quienes se preparan para recibir al sucesor de Pedro.
La celebración eucarística fue un momento de reencuentro y acción de gracias para Mons. Rimaycuna. Durante la homilía, el sacerdote reveló detalles de una conversación personal que mantuvo con el Santo Padre apenas unas horas antes. “Un saludo cordial nuevamente a todos ustedes y un saludo especial también a nuestro queridísimo Santo Padre León”, comenzó Rimaycuna, estableciendo un vínculo directo entre la comunidad chiclayana y la Sede Apostólica.
El secretario personal del Papa relató que durante su diálogo matutino, informó a León XIV sobre las actividades que tendría en su diócesis natal: “Hoy en la mañana conversaba con él y le decía, pues me informaba de estas dos actividades que este servidor iba a tener, primero en la mañana en nuestra catedral y hoy en la noche aquí en mi parroquia de origen”. La respuesta del Pontífice no se hizo esperar: León XIV quiso enviar “un caluroso saludo” a todos los fieles de Chiclayo, manifestando así su cercanía y afecto por una comunidad que le es particularmente especial.
La visita de León XIV a Perú, que tendrá lugar entre el 11 y el 17 de noviembre, representa un hito histórico para la nación y, de manera muy particular, para Chiclayo. Esta diócesis tiene un significado profundo para el Pontífice, ya que estuvo bajo su responsabilidad pastoral antes de ser llamado a Roma para asumir el importante cargo de prefecto del Dicasterio para los Obispos. Este retorno a su antigua diócesis, ahora como Papa, reviste un carácter de reencuentro y gratitud.
Ante la inminente llegada del Santo Padre, Mons. Rimaycuna hizo un llamado a los creyentes para que inicien una preparación que trascienda los meros aspectos logísticos y organizativos. La visita, si bien demandará una considerable infraestructura y coordinación, debe ser abordada, según el prelado, desde una perspectiva de fe y recogimiento. “Pues qué bien que nos vayamos preparando, ¿no?, para lo que será pues un evento histórico”, subrayó, enfatizando la magnitud de lo que está por ocurrir.
El sacerdote destacó con énfasis que este será un acontecimiento sin precedentes para la región: “la primera visita de un Romano Pontífice a Chiclayo”. Esta afirmación subraya la singularidad del evento y la bendición que representa para la Iglesia local, marcando un capítulo imborrable en la historia de la fe en la ciudad.
No obstante, el secretario personal de León XIV instó a los fieles a no quedarse únicamente con la dimensión histórica y protocolaria de la visita. Para Mons. Rimaycuna, la verdadera esencia de la presencia del Santo Padre radica en la oportunidad que brindará a los creyentes de experimentar “un encuentro con Dios”. Este es el mensaje central y más relevante que desea transmitir la Santa Sede a través de este viaje apostólico.
Mons. Rimaycuna concluyó su intervención con una profunda petición a Dios, expresando su deseo de que “a través de su persona” y “de las distintas actividades en las que participemos esos días”, todos los asistentes puedan “encontrarnos con Dios, a acercarnos más a Él”. Estas palabras, cargadas de un sentido espiritual profundo, prepararon el ambiente para la homilía que seguiría, invitando a la reflexión y la introspección.
La misa dominical en la parroquia San José Obrero fue una de las varias actividades que Mons. Rimaycuna llevó a cabo en Chiclayo durante su visita. El día anterior, el sacerdote participó también en una solemne celebración en la Catedral de Chiclayo, sumándose a los esfuerzos de preparación que la Iglesia local está realizando en anticipación a la esperada visita del Papa León XIV. La presencia del secretario personal del Pontífice ha servido como un catalizador para avivar la fe y la expectación en la comunidad peruana.








