

El Papa León XIV, al inicio de la audiencia general del 12 de agosto de 2026. | Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News.
Durante su tradicional catequesis de los miércoles, el Papa León XIV dirigió una severa advertencia en contra de la asistencia superficial a las celebraciones eucarísticas, enfatizando que la presencia de los creyentes nunca debe limitarse a un formato digital o a una actitud de simple espectador.
El encuentro con el pontífice se llevó a cabo este 12 de agosto en la emblemática Basílica de San Pedro. Previo al inicio de su alocución, el Santo Padre recorrió a pie el pasillo central del templo, donde tuvo la oportunidad de interactuar, saludar impartir su bendición a peregrinos de diversas nacionalidades y edades.
El año litúrgico como presencia viva de Cristo
Siguiendo con la serie de reflexiones centradas en la constitución conciliar Sacrosantum concilium, el líder de la Iglesia Católica retomó las enseñanzas de la encíclica Mediator Dei, promulgada por su predecesor Pío XII. En este sentido, recordó que el calendario eclesiástico no constituye una simple "representación fría e inerte" de hechos pretéritos, sino que representa la continuidad de Jesucristo obrando activamente en el seno de su comunidad.
Asimismo, el Obispo de Roma subrayó que este periodo debe interpretarse como una "constante actualización de la obra de salvación" que el Hijo de Dios consumó en la historia. De este modo, la comunidad de creyentes se mantiene vinculada al sacrificio redentor para recibir los frutos de la gracia divina.
"El encuentro con Jesús, que murió y resucitó por nosotros, es el fin que la Iglesia persigue siempre, situando en el centro de cada momento la celebración del acontecimiento pascual", puntualizó el pontífice ante los asistentes congregados en el templo vaticano.
La centralidad del domingo y la Eucaristía
Profundizando en la importancia del descanso dominical, el Papa recordó que los padres conciliares definieron el domingo como el "fundamento y núcleo de todo el año litúrgico". Al respecto, mencionó que diversas lenguas lo denominan como el día del Señor o el día del sol, vinculando este último concepto con la figura de Cristo como la verdadera luz que guía a la humanidad.
Para santificar adecuadamente esta jornada, el jerarca católico recalcó que "para santificar el domingo es indispensable celebrar la Eucaristía", un acto que conjuga la escucha atenta de las Sagradas Escrituras y la comunión sacramental.
Rechazo rotundo a la virtualidad y la pasividad
En uno de los momentos más destacados de su intervención, el Santo Padre enumeró dos condiciones fundamentales sobre la participación en el rito sagrado. Por un lado, resaltó que la comunidad manifiesta públicamente su unión con el Creador y su fidelidad eclesial; por otro, sentenció que este compromiso religioso "no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva".
"La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa", aseveró el pontífice, quien además abogó por buscar alternativas y facilidades para aquellos trabajadores que, debido a sus obligaciones laborales, enfrentan dificultades para acudir presencialmente al templo durante el día de descanso obligatorio.
Hacia el final de su catequesis, el Papa repasó la evolución histórica del calendario sagrado desde el siglo II, mencionando la incorporación gradual de las festividades navideñas, la veneración a la Santísima Virgen María y las memorias de los mártires, consolidando una pedagogía de fe que conduce a los creyentes hacia la plenitud espiritual.
Solidaridad con Colombia
Antes de concluir la audiencia general, el Papa León XIV dedicó un espacio para dirigir un mensaje especial a los peregrinos de habla hispana, manifestando su profunda solidaridad con el pueblo sudamericano tras el recentísimo desastre natural.
"A las hermanas y hermanos colombianos que sufrieron los efectos del reciente terremoto que causó numerosas víctimas y heridos, así como grandes daños materiales", expresó con evidente pesar el pontífice.
Finalmente, el líder católico ofreció sus sufragios por el eterno descanso de los difuntos, pidió fortaleza para los afectados y extendió su reconocimiento a los equipos de emergencia y voluntarios que participan en las labores de rescate humanitario.








