

Jóvenes que participaron en el proyecto “Prevención de la violencia y protección de jóvenes”. Crédito: Cáritas Mexicana
Ante el complejo panorama de violencia que impacta a diversos territorios en la República Mexicana, la jerarquía eclesiástica ha decidido impulsar el liderazgo juvenil como una vía fundamental para la regeneración social. Desde el año 2021, una estrategia integral otorga los recursos teóricos y prácticos necesarios para que las nuevas generaciones encabecen proyectos de pacificación en sus localidades.
Mediante un informe oficial emitido para ACI Prensa, la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) – Cáritas Mexicana, detalló los logros alcanzados por la iniciativa denominada “Prevención de la violencia y protección de jóvenes”. Este esfuerzo ha contado con la valiosa colaboración de Cáritas Alemania y el respaldo económico del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo del país europeo.
Según la institución humanitaria, una de las grandes lecciones de este programa ha consistido en concebir a las juventudes “no como beneficiarias pasivas, sino como protagonistas capaces de transformar sus comunidades mediante el voluntariado, la participación y la incidencia social”.
La ejecución de este plan se estructuró en un par de etapas estratégicas. Durante el periodo comprendido entre 2021 y 2023, los esfuerzos se enfocaron en consolidar agrupaciones juveniles dentro de distintas circunscripciones eclesiásticas. Más adelante, en la fase que abarca de 2024 a 2026, se dio seguimiento a estas acciones priorizando aspectos fundamentales como “el bienestar psicosocial y la resiliencia de las juventudes, ampliar sus oportunidades de formación y empleo y promover su participación comunitaria en favor de una cultura de paz”.
Líderes locales que expanden el bienestar social
Como producto directo de este itinerario formativo, un total de 125 jóvenes fueron acreditados como “artesanos de paz” y agentes multiplicadores. Esto significa que cuentan con competencias específicas aptas para ser transmitidas a otros habitantes y núcleos poblacionales.
Asimismo, los registros de la organización documentan 4.931 participaciones y atenciones en esquemas de mentoría y guía especializada, sumadas a más de 2.000 asistencias en jornadas de convivencia ciudadana y campañas informativas.
Paralelamente, se impulsaron cinco proyectos orientados bajo los principios de la “economía social y solidaria”. En paralelo, varias comunidades lograron la “recuperación y transformación de espacios públicos de riesgo en lugares seguros para las familias”, arrebatando territorios al abandono y la delincuencia.
Para la directiva de la CEPS-Cáritas, los frutos de esta labor no deben limitarse exclusivamente a las zonas beneficiadas originalmente. Por esta razón, la organización destacó que la experiencia acumulada representa un modelo cimentado que “podrá ser compartida con otras diócesis y organizaciones para multiplicar los procesos de acompañamiento y formación de ‘Artesanos de Paz’”.
Finalmente, los responsables eclesiásticos reiteraron su compromiso institucional para “continuar escuchando a las juventudes, fortaleciendo sus capacidades y generando condiciones para que puedan participar activamente en la transformación de sus comunidades”.








