17 agosto, 2026

Una multitudinaria concentración de 15.000 fieles se congregó en los denominados Lugares Santos de Chalchihuites, ubicados en el territorio zacatecano, para rendir homenaje a cuatro beatos mártires pertenecientes a la jurisdicción eclesiástica de Durango al cumplirse el primer centenario de su ejecución.

La ceremonia solemne que clausuró el Año Jubilar fue encabezada por monseñor Joseph Spiteri, quien funge como Nuncio Apostólico y representante papal en la nación latinoamericana, según los reportes compartidos por la propia jerarquía católica local.

El valor de la resistencia pacífica

Durante la eucaristía central efectuada en Puerto de Santa Teresa, el diplomático de la Santa Sede evocó el contexto histórico de la persecución y destacó que los religiosos y laicos ajusticiados el 15 de agosto de 1926 únicamente buscaban ejercer su derecho fundamental a profesar sus creencias.

“Dios no muere”, afirmó monseñor Spiteri al replicar la célebre frase pronunciada por uno de los procesados antes de perder la vida, recordando que el grupo fue víctima de regímenes intolerantes que pretendieron suprimir las garantías individuales mediante la fuerza.

El representante del Vaticano profundizó en la importancia de la no violencia frente a la agresión institucionalizada y puntualizó ante los asistentes que el verdadero ejercicio de la libertad radica en responder a las injusticias practicando el bien y fomentando el perdón.

Defensa irrestricta de las garantías de conciencia

En encuentros previos con los medios de comunicación, el nuncio apostólico advirtió sobre los peligros históricos derivados de coartar el fuero interno de los ciudadanos, subrayando que la protección de la fe abarca tanto a los creyentes de diversas confesiones como a quienes optan por no adherirse a ninguna doctrina.

En el marco de su visita pastoral, el prelado recorrió diversas muestras culturales e históricas organizadas para recordar el inicio del conflicto armado y social que marcó profundamente a la región norte del país a principios del siglo pasado.

Una caminata de fe y memoria

Las actividades conmemorativas incluyeron una larga marcha de carácter espiritual que movilizó a cientos de feligreses durante un periodo de ocho días a través de caminos rurales hasta alcanzar el punto exacto donde ocurrió el fusilamiento masivo.

Las autoridades eclesiásticas destacaron el esfuerzo físico y la devoción de los caminantes, quienes arribaron a la meta final portando estandartes y expresando su gratitud colectiva al término de la extenuante travesía.

¿Quiénes fueron los beatos homenajeados?

El grupo de ejecutados estuvo conformado por figuras clave de la resistencia católica de la época. Entre ellos figuraba el sacerdote Luis Bátis Sáinz, párroco reconocido por su labor pastoral con las nuevas generaciones; así como Manuel Morales, laico casado y padre de familia que presidía la liga de defensa de las libertades públicas.

Completaban el grupo Salvador Lara Puente, joven de 21 años vinculado al apostolado obrero, y su pariente David Roldán Lara, quienes fueron apresados y fusilados por las fuerzas gubernamentales en el contexto de la suspensión de cultos decretada por el gobierno federal.

Todos ellos fueron elevados a los altares a finales del siglo pasado y canonizados oficialmente durante el año jubilar del 2000 por el pontífice Juan Pablo II, integrando el catálogo de mártires mexicanos junto a otros sacerdotes caídos durante la misma crisis religiosa.

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