El inicio de un viaje inesperado hacia la espiritualidad
La historia detrás de la producción cinematográfica “El Último llamado de María” comenzó con una profunda resistencia a la fe. Erik Cotrina Pazos se encontraba completamente distanciado de la religión cuando su cónyuge lo persuadió para sumarse a un recorrido de carácter espiritual. Lejos de buscar un acercamiento divino, sus intenciones iniciales eran totalmente distantes.
“Miluska, mi esposa, me invita a una peregrinación hace aproximadamente diez años y, yo muy lejano de Dios, no estaba muy frecuentemente en el camino correcto”, comparte Cotrina en entrevista con EWTN Noticias sobre su película documental “El Último llamado de María”.
Ante la propuesta, el entonces escéptico participante impuso una condición innegociable a su pareja: mantener distancia absoluta de cualquier recinto sagrado o actividad eclesiástica. Su objetivo era realizar el trayecto manteniendo una postura de completa indiferencia hacia los preceptos católicos.
La transformación en Medjugorje y el sacramento del perdón
El itinerario espiritual contempló paradas significativas antes del clímax del viaje. La ruta mariana incluyó visitas al Santuario de Fátima en territorio portugués y posteriormente a Roma, considerada la capital espiritual del catolicismo mundial. Esta travesía funcionó como una preparación gradual para el acontecimiento que marcaría un antes y un después en su vida.
Al arribar al reconocido enclave de Bosnia y Herzegovina, se produjo el punto de quiebre emocional y religioso. El protagonista logró recibir el sacramento de la reconciliación tras tres décadas de ausencia, un hecho que sanó cargas emocionales profundas acumuladas a lo largo de los años.
“donde pude confesarme después de 30 años. Traía arrastrados muchos dolores y sentí una gracia muy especial, la gracia del perdón. Una cosa que yo tenía muy guardada”, prosigue el director al recordar el impacto espiritual que experimentó en ese rincón europeo.
De vuelta en su hogar en Panamá, la intensidad de aquella vivencia y la paz interior derivada del perdón motivaron al realizador a plasmar en formato audiovisual la atmósfera y los cambios que observaba en las almas que visitaban el lugar.
De la vivencia personal a la pantalla grande
El proyecto cinematográfico comenzó a gestarse hace aproximadamente ocho años con el respaldo de figuras eclesiásticas conocedoras del fenómeno de Medjugorje, específicamente los sacerdotes Marlon y Francisco Verar, cristalizándose finalmente gracias al trabajo conjunto de Quirófano Films y Producciones Gospa Online.
El proceso de producción presentó múltiples desafíos técnicos y creativos debido a la naturaleza del formato documental. “No fue nada fácil hacer la película, porque no tienes un guión de donde arrancar”, puntualizó el cineasta sobre las dificultades superadas durante el rodaje.
Tras un periodo de postproducción y adaptación lingüística, la versión en portugués debutó en Brasil. Posteriormente, el 21 de julio se llevó a cabo el esperado estreno de la versión en español en territorio panameño, generando una recepción sumamente favorable por parte de los espectadores.
Actualmente, el largometraje ha expandido su proyección internacional hacia países como Honduras, El Salvador, Uruguay y Colombia, con planes de estreno inminente en Perú. La obra recopila testimonios de diversas nacionalidades, incluyendo los relatos de los propios protagonistas de las presuntas apariciones marianas.
El trasfondo histórico y la postura del Vaticano sobre Medjugorje
Las presuntas manifestaciones marianas en Medjugorje se remontan al 24 de junio de 1981, fecha en la que un grupo de seis niños —hoy en día adultos— afirmó haber presenciado a la Virgen María y recibido mensajes celestiales, una dinámica que algunos de ellos aseguran mantener de forma cotidiana.
Durante décadas, la Santa Sede ha evaluado el fenómeno mediante comisiones y enviados especiales, como los fallecidos obispos Henryk Hoser y Aldo Cavalli. El punto de inflexión institucional se produjo en septiembre de 2024, cuando el Dicasterio para la Doctrina de la Fe emitió un pronunciamiento oficial.
En dicha resolución, el Vaticano aprobó formalmente la experiencia espiritual generada en torno a este destino de peregrinación y otorgó un juicio positivo a los mensajes difundidos, estableciendo matices doctrinales pero sin emitir un veredicto definitivo sobre la sobrenaturalidad de los hechos originales reportados por los videntes.








