18 agosto, 2026

Foto referencial | Crédito: Shutterstock

Frente a la reciente introducción de iniciativas legislativas orientadas a despenalizar la eutanasia en el país, la jerarquía eclesiástica ha manifestado su firme postura. A través de un pronunciamiento oficial, la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Salud instó a la ciudadanía a contemplar la existencia humana como un obsequio sagrado y abogó por “acompañar con ternura y gratitud la fragilidad humana hasta su desenlace natural”.

Un debate latente en el ámbito legislativo

Las declaraciones de la institución religiosa surgen como corolario del Encuentro Nacional de Pastoral de la Salud, un evento llevado a cabo en julio en la provincia de Córdoba que centró sus debates en la atención integral durante la etapa final de la vida. El organismo emitió un comunicado conjunto para promover la reflexión espiritual y social sobre este delicado asunto.

“Desde la fe, contemplamos la vida humana como un don inestimable recibido de Dios, el cual estamos llamados a acoger, custodiar y amar con profundo aprecio en todas sus etapas”, destaca el documento difundido por las autoridades eclesiásticas.

El trasfondo político de esta discusión incluye el registro de 23 proyectos de ley vinculados a la eutanasia y el suicidio asistido presentados en el Congreso nacional durante el periodo comprendido entre 2021 y 2026. Actualmente, nueve de esas iniciativas conservan estado parlamentario en la Cámara de Diputados, mientras que dos permanecen en el Senado, aunque ninguna ha logrado avanzar formalmente hacia un debate en comisiones o en el recinto de sesiones.

Asimismo, en junio de 2026 cobró impulso una carta pública impulsada por la Campaña Nacional por el Derecho a la Eutanasia en Argentina, un sector que promueve desde hace años la legalización de esta práctica médica en el territorio nacional.

Preocupación ante el sufrimiento y defensa de los cuidados paliativos

Ante este panorama, la Pastoral expresó su “honda preocupación” por los intentos de instaurar normativas eutanásicas. Los representantes católicos advirtieron sobre el peligro de visualizar la terminación deliberada de la existencia como un mecanismo válido para mitigar el dolor físico o existencial.

En su mensaje, la institución subrayó que “la verdadera respuesta ante el sufrimiento no es provocar la muerte, sino brindar cuidado, presencia y alivio integral”. Asimismo, enfatizaron que “nunca será moralmente lícito intentar eliminar el sufrimiento eliminando al sufriente”, argumentando que las personas en fases terminales experimentan una gran vulnerabilidad donde su autonomía suele verse afectada por el dolor.

Como alternativa central, los obispos exigieron el cumplimiento riguroso de la Ley Nacional de Cuidados Paliativos N° 27.678, sancionada en 2022 y reglamentada a nivel federal en 2023. Desde la perspectiva pastoral, la prioridad del Estado y de la sociedad debe radicar en garantizar un acceso igualitario a la medicina paliativa, al control integral del dolor y a la asistencia interdisciplinaria.

Compromiso comunitario y asistencia en centros de salud

Para contrarrestar lo que denominan la cultura del descarte, la Comisión Episcopal anunció un plan de acción destinado a fortalecer la capacitación de agentes pastorales, laicos y profesionales interesados en promover la medicina compasiva. La propuesta contempla multiplicar los gestos de cercanía en hogares, hospitales, asilos y servicios oncológicos a partir del próximo mes.

El comunicado concluye con una invocación religiosa y una cita del Salmo 71, pidiendo sabiduría para los legisladores, fortaleza para los enfermos terminales y consuelo para sus familias en todo el país.

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