19 agosto, 2026

Ante la emergencia generada por el movimiento telúrico registrado el pasado 10 de agosto, la Arquidiócesis de Bogotá puso en marcha una importante misión de asistencia pastoral hacia las zonas más golpeadas del país. Un contingente compuesto por el Arzobispo de Bogotá, el Cardenal Luis José Rueda Aparicio, junto a los obispos auxiliares y un numeroso grupo de religiosos, se desplazó para brindar un servicio denominado de “primeros auxilios espirituales”.

Despliegue operativo y organización territorial

La iniciativa, coordinada directamente por la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral de la capital, movilizó a 80 sacerdotes voluntarios que salieron rumbo a los territorios afectados. Los religiosos fueron organizados en seis grupos de trabajo con la misión de abarcar las ciudades de Buenaventura, Buga, Cali, Cartago, Palmira y Pereira.

Según detalló el medio oficial de la arquidiócesis, El Catolicismo, la meta principal de esta intervención consiste en “acompañar a los párrocos locales y a sus fieles laicos a través de la cercanía, la escucha y la oración, ofreciendo además el Sacramento de la Confesión” en medio del escenario de dolor y devastación, con el fin de consolidar a la institución eclesiástica como un espacio de acogida y concordia.

Testimonios y labor en el terreno

El bloque encabezado por el Cardenal Rueda Aparicio llegó a la jurisdicción eclesiástica de Pereira, considerada una de las demarcaciones que sufrió con mayor dureza los estragos del fenómeno natural. A través de un mensaje difundido en soportes digitales, el purpurado explicó que la misión fundamental radica en entablar contacto directo con la ciudadanía para “dialogar, consolar en nombre de Cristo”.

En la misma línea, monseñor Alejandro Díaz, obispo auxiliar de Bogotá, manifestó desde tierras pereiranas que la intención es brindar “un abrazo solidario en la fe, en la caridad, en la misericordia a nuestros hermanos obispos, a los hermanos sacerdotes que han sufrido y también a todo el pueblo de Dios, a la humanidad de estos sectores que han sufrido esta tragedia”.

Proyección a futuro

Las autoridades eclesiásticas señalaron que la experiencia obtenida durante este primer despliegue humanitario y espiritual servirá como base de aprendizaje. El Cardenal Rueda indicó que los conocimientos adquiridos permitirán planificar nuevas intervenciones a lo largo del año o estar mejor preparados para atender futuras emergencias que demanden el apoyo solidario de la Iglesia en el territorio nacional.

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