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Durante la festividad de San Bartolomé, celebrada cada 24 de agosto, circulan con frecuencia diversas advertencias en redes sociales y entornos populares que sugieren que el demonio “anda suelto” a partir de la medianoche previa. Según estas creencias infundadas, la supuesta presencia del maligno provocaría accidentes domésticos, incendios por el uso de fósforos, tragedias al manipular armas o incluso ahogamientos en cuerpos de agua.
El acecho constante del maligno
Ante estas versiones, el presbítero José de Jesús Aguilar, subdirector de Radio y Televisión de la Arquidiócesis Primada de México, aclaró categóricamente mediante un video que estas afirmaciones carecen de veracidad y constituyen únicamente “una superstición”.
“El demonio no está suelto únicamente ese día, sino que el demonio está suelto todos los días del año”, puntualizó el sacerdote mexicano, invitando a los fieles a revisar los textos bíblicos.
Para fundamentar su postura, el clérigo recordó lo señalado en la Primera Carta de San Pedro, específicamente en su capítulo 5, versículo 8, donde se exhorta a mantener la vigilancia debido a que el enemigo “ronda como león rugiente buscando a quién devorar”. Asimismo, destacó que la verdadera misión de la Iglesia en esa fecha es conmemorar a San Bartolomé Apóstol, un seguidor de Cristo que predicó con valentía y sufrió el martirio al ser desollado vivo por negarse a renunciar a su fe.
Tradiciones, leyendas y contexto histórico
Al abordar el origen de la asociación entre el santo y el demonio, el padre Aguilar explicó que en diversas representaciones artísticas se suele mostrar al apóstol con un diablito al que tiene encadenado. Esto se debe a relatos antiguos que narran cómo el misionero expulsó espíritus inmundos en la región de Armenia y liberó a la hija de un monarca.
Adicionalmente, el sacerdote se refirió a un mito muy arraigado en el norte de Perú, el cual sostiene que San Bartolomé venció al demonio en una competencia de saltos cerca del monte Gasñape. No obstante, recalcó que se trata de “una tradición piadosa, una leyendita bonita” que dista mucho de la labor evangelizadora real del apóstol.
Una perspectiva desde el ministerio del exorcismo
En la misma línea, el sacerdote español Francisco Torres Ruiz, quien se desempeñó como exorcista en la diócesis de Plasencia, coincidió en calificar tales creencias como “superstición y superchería”. El especialista subrayó que no existe ningún basamento teológico que indique una mayor actividad maligna en fechas determinadas del calendario.
El experto advirtió sobre los riesgos psicológicos de estas narrativas: “El peligro de la superstición está en que puede llevarnos a una obsesión mental de que esto ocurre porque se ha hecho aquello, o porque no se hizo bien lo otro”, lo cual termina perjudicando a personas con convicciones frágiles. Finalmente, reiteró que la oposición del demonio hacia la humanidad es constante y se libra a lo largo de todo el año, al margen de cualquier efeméride cultural o folclórica.








