

La iglesia católica Saint-Simon es consumida por un enorme incendio el 24 de agosto de 2026 en Caraquet, Nuevo Brunswick (Canadá). Un hombre de 68 años fue arrestado acusado de provocar el incendio. | Crédito: Monica Albert Légère.
Arresto tras la destrucción total del templo
Las autoridades de seguridad en Canadá confirmaron la aprehensión de un ciudadano de 68 años, señalado como el presunto responsable de iniciar un fuego devastador que redujo a escombros un emblemático recinto religioso en la provincia de Nuevo Brunswick.
El siniestro, registrado el 24 de agosto, consumió por completo la estructura de la parroquia católica Saint-Simon, situada en las inmediaciones del municipio de Caraquet. Para el 25 de agosto, los reportes oficiales de la Real Policía Montada de Canadá catalogaron el daño estructural como una “pérdida total”, determinando además que las llamas fueron iniciadas de manera deliberada. Como resultado de las pesquisas iniciales, las fuerzas del orden procedieron a detener a Gilles Mallet bajo cargos vinculados al delito de incendio provocado.
Un pilar fundamental para la identidad cultural
Ante la magnitud de la tragedia, la administración local de Caraquet emitió un pronunciamiento a través de su cuenta oficial de Facebook, donde describió a la parroquia afectada como “un verdadero emblema de nuestro patrimonio”.
El comunicado institucional profundizó en el significado social del templo al manifestar que la edificación constituía “mucho más que un simple edificio”, al tiempo que subrayaba que representaba un eje fundamental dentro de la memoria colectiva y el desarrollo cultural de la demarcación.
Asimismo, la corporación municipal destacó que el recinto religioso “acogió a generaciones de familias, albergó reuniones y presentaciones, y fue escenario de innumerables momentos que dieron vida a nuestra comunidad”.
En la misma línea, residentes locales compartieron su consternación ante la pérdida del patrimonio arquitectónico y espiritual. Monica Albert Légère, vecina de la zona, declaró ante los medios que el sitio funcionaba como un espacio de cohesión social, definiéndolo expresamente como “el alma y el corazón de Saint-Simon”.
La pobladora también abordó los rumores infundados surgidos en el entorno, aclarando que aunque algunos sectores externos intentaron culpar a la comunidad de inmigrantes, los habitantes del sector rechazan categóricamente tales afirmaciones y se mantienen firmes en la solidaridad mutua.
Reacciones de la jerarquía eclesiástica y valor histórico
Por su parte, el liderazgo de la Iglesia católica local expresó un profundo desconsuelo por la desaparición del santuario. En una comunicación oficial emitida el 24 de agosto, el Obispo de Bathurst, Monseñor Michel Proulx, O. Praem., manifestó sentirse “devastado” por el trágico suceso.
El jerarca católico calificó el hecho como una “pérdida inconmensurable” que sumergió a los fieles en un estado de profunda tristeza, recordando que múltiples hitos familiares y espirituales quedaban atrapados entre los escombros:
“Muchos recuerdos están vinculados a esta hermosa iglesia de madera: bautizos, matrimonios, funerales y tantos otros acontecimientos significativos”, expresó el prelado, agregando que el templo representaba “el precioso legado de nuestros antepasados” y ofreciendo su respaldo espiritual a los feligreses afectados.
En términos de su cronología histórica, los registros diocesanos sitúan los inicios de la comunidad parroquial en el año 1910 como una misión eclesiástica, mientras que diversas crónicas periodísticas sitúan la edificación formal de la estructura de madera hacia 1918, consolidando más de un siglo de presencia cristiana ininterrumpida en la región.








