26 agosto, 2026

La anunciada llegada del Papa León XIV al Perú, programada para el próximo 11 de noviembre de 2026, pondrá nuevamente el foco sobre realidades complejas que el pontífice conoce a profundidad tras su paso como obispo en el territorio nacional. Entre las problemáticas más apremiantes que encontrará el líder católico figuran la precarización laboral, la situación de vulnerabilidad de la comunidad extranjera y los índices de pobreza monetaria que afectan a millones de ciudadanos.

El panorama migratorio y los retos de la integración

Durante una entrevista concedida a medios católicos, Yeri Cornejo, coordinadora del programa Europana de Cáritas del Perú, detalló que el flujo migratorio está compuesto mayoritariamente por ciudadanos venezolanos —que representan casi el 80 % del total—, seguidos por colombianos y ecuatorianos. Al respecto, la especialista puntualizó que, si bien existen elementos delictivos dentro de este grupo, la inmensa mayoría busca oportunidades de progreso honesto. De acuerdo con las estadísticas de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes, el país alberga a más de 1,6 millones de venezolanos, consolidándose como la segunda nación con mayor concentración de esta población a nivel global.

Las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática revelan que el 49 % de los migrantes venezolanos posee algún tipo de seguro de salud, el 95,9 % habita en viviendas alquiladas y el 55,4 % cuenta con educación secundaria completa. No obstante, persisten graves obstáculos estructurales. Cornejo recordó que, en su etapa pastoral en Chiclayo, el entonces obispo asistía de manera directa a los caminantes que arribaban exhaustos desde la frontera norte. En la actualidad, el escenario ha mutado hacia la informalidad y la falta de regularización.

Los datos indican que el 88,6 % de los trabajadores venezolanos se desempeña en la informalidad, careciendo de beneficios sociales básicos como gratificaciones, cobertura médica formal o aportes previsionales. Asimismo, sectores infantiles enfrentan trabas burocráticas para obtener códigos de matrícula definitivos, lo que compromete su continuidad académica en niveles superiores y perpetúa un ciclo de desprotección legal.

radiografía de la pobreza y la labor social de la Iglesia

En paralelo al fenómeno migratorio, el indicador de la pobreza monetaria en el territorio peruano alcanzó al 25,7 % de la población durante el año pasado, lo que equivale a aproximadamente 8 millones de personas afectadas. Por su parte, la pobreza extrema se situó en el 4,7 %, afectando a más de 1,6 millones de habitantes. Pese a una leve reducción interanual que permitió que más de medio millón de personas salieran de esta condición, las brechas territoriales siguen siendo profundas.

Entre los departamentos con mayores índices se encuentran Cajamarca y Loreto, con un 41 % y un 40,1 % respectivamente. Cabe destacar que el itinerario papal incluirá una parada en la localidad de Santa Cruz, situada en Cajamarca dentro de la jurisdicción eclesiástica donde el jerarca ejerció su ministerio episcopal.

Manuel Huapaya, secretario general de Cáritas del Perú, enfatizó que el Santo Padre no es ajeno a estas carencias, recordando su activa participación durante la crisis sanitaria del COVID-19, donde impulsó iniciativas solidarias como la campaña de oxígeno medicinal para mitigar el impacto de una pandemia que cobró cerca de 200.000 vidas en el país. Actualmente, las organizaciones eclesiales mantienen su despliegue enfocado en la seguridad alimentaria, la mejora de medios de vida y la mitigación de la anemia infantil, articulando esfuerzos mediante redes de cooperación internacional.

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