26 agosto, 2026

La ordenación diaconal de Carlos de Jesús Jacques. Crédito: Diócesis de Stella Maris.

La comunidad católica en la República Dominicana ha experimentado recientemente un periodo de intensa vitalidad espiritual. A través de diversas ceremonias y encuentros pastorales que incluyeron ordenaciones, congresos formativos y la administración de sacramentos, la Iglesia local puso de manifiesto el dinamismo de su feligresía y el compromiso de sus pastores en territorio caribeño.

Nueva ordenación diaconal en la diócesis

El acontecimiento ministerial tuvo lugar el sábado 22 de agosto en la catedral diocesana, donde el Obispo de Stella Maris, Mons. Manuel Antonio Ruiz, presidió la ceremonia de ordenación diaconal de Carlos de Jesús Jacques. Este importante paso dentro del clero dominicano congregó a numerosos fieles que acompañaron al nuevo servidor en su consagración.

Durante los agradecimientos posteriores a la ceremonia, el flamante diácono reflexionó sobre su trayectoria vocacional y afirmó que “no hay casualidad”, sino que la Providencia divina ha guiado y preparado meticulosamente cada fase de su existencia. Asimismo, reconoció de manera especial el papel fundamental de su núcleo familiar y el constante respaldo espiritual brindado por las Hermanas Misioneras de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta.

De acuerdo con los registros de la Diócesis de Stella Maris, el neodiácono recordó las profundas enseñanzas recibidas por parte de las religiosas, quienes le inculcaron que es necesario “amar hasta que duela, y si duele, amar más”. Finalmente, el nuevo miembro de la jerarquía eclesiástica extendió una solicitud a toda la comunidad para que lo acompañen permanentemente mediante la oración en el desarrollo de su encomienda ministerial.

Juventud católica reflexiona sobre su rol evangelizador

Continuando con la agenda eclesial, el domingo 23 de agosto las instalaciones de la Universidad Católica de Santo Domingo albergaron el III Congreso Nacional Juvenil Misionero. El multitudinario encuentro se desarrolló bajo el lema central “Un solo bautismo, una sola misión”, congregando a delegaciones de jóvenes de distintos puntos geográficos.

Los jóvenes participantes del Congreso Misionero Juvenil. Crédito: Diócesis de Stella Maris.
Los jóvenes participantes del Congreso Misionero Juvenil. Crédito: Diócesis de Stella Maris.

Organismos diocesanos indicaron que este foro formativo tuvo como propósito fundamental orientar a las nuevas generaciones para que descubran su vocación de vivir los valores evangélicos de manera coherente. Esto abarca tanto los espacios tradicionales de oración como la cotidianeidad de sus entornos sociales y los desafíos actuales planteados por el ecosistema del mundo digital.

La jornada funcionó como una plataforma integral que combinó elementos de identidad eclesial, capacitación doctrinal, momentos de recogimiento y comunión fraterna. Todo ello con el objetivo de confrontar a los asistentes con un interrogante trascendental sobre la vigencia y aplicación práctica de su compromiso bautismal en el tiempo presente.

Administración del sacramento de la Confirmación

Previamente, en la jornada del 21 de agosto, la actividad sacramental tuvo como escenario la Parroquia San Luis Rey de Francia. En dicho templo, el obispo diocesano impartió el sacramento de la Confirmación a un grupo compuesto por 46 fieles, integrando a adolescentes, jóvenes y adultos en una misma celebración eucarística.

Mons. Manuel Antonio Ruiz en la Misa de Confirmación de 46 fieles. Crédito: Diócesis de Stella Maris.
Mons. Manuel Antonio Ruiz en la Misa de Confirmación de 46 fieles. Crédito: Diócesis de Stella Maris.

Durante la homilía principal, Mons. Manuel Antonio Ruiz enfatizó ante los presentes que “la Confirmación no es solamente un momento personal en el camino de fe, sino también un llamado a la misión y al testimonio cristiano”, recordando las obligaciones inherentes a la madurez dentro de la vida eclesial.

El prelado formuló una invitación directa a los recién confirmados para que permitan la acción transformadora del Espíritu Santo en sus corazones, asumiendo con responsabilidad la tarea de difundir el mensaje de Jesucristo dentro de sus núcleos familiares y círculos comunitarios. Del mismo modo, los instó a “ser luz en medio de las dificultades y oscuridades de la sociedad”, consolidando así el testimonio activo de la fe católica en la región.

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