El estilo papal bajo la lupa de la alta costura internacional
Por segunda ocasión en lo que va de su pontificado, el Papa León XIV ha logrado posicionarse dentro de la prestigiosa selección anual de las personalidades mejor vestidas elaborada por la revista Vanity Fair. Publicado el 5 de agosto, el listado incluyó al Sumo Pontífice dentro de la categoría denominada “los originales”, un reconocimiento que se suma al obtenido en diciembre de 2025 por parte de la edición de la revista Vogue.
Especialistas en moda han analizado este fenómeno estético que mezcla la solemnidad eclesiástica con la cultura contemporánea. El corresponsal de moda José Criales Unzueta explicó a The New York Post que la selección celebra a aquellas personas cuyo estilo resulta atractivo, inspirador e idiosincrasico. El experto subrayó que en el caso del actual obispo de Roma destaca su innato carácter estadounidense, señalando particularmente la forma en que combina una gorra de béisbol o un par de zapatillas Nike con sus vestimentas, un guiño directo a la tradición de la indumentaria deportiva de ese país.
Desde el momento en que hizo su primera aparición en el balcón central de la Basílica de San Pedro ante miles de fieles, el Santo Padre marcó un contraste con su predecesor al recuperar diversos ornamentos históricos que habían quedado en desuso. Esto ha despertado el interés global por conocer el profundo simbolismo detrás de cada una de las prendas que componen el guardarropa pontificio.
La recuperación de la histórica muceta roja
Entre los elementos más visibles de este retorno a la tradición se encuentra la muceta papal de color rojo. Esta prenda tradicional no litúrgica es utilizada habitualmente por el Papa, cardenales, obispos y determinados dignatarios eclesiásticos por encima de la sotana.
Los antecedentes históricos de esta capa corta se remontan al menos al siglo XIV, en el periodo posterior al retorno del papado desde la localidad francesa de Aviñón, donde los pontífices la implementaron inicialmente para mitigar las bajas temperaturas locales. Con el paso de los siglos, su uso se institucionalizó dentro de las ceremonias del Vaticano.
Dentro de la jerarquía eclesiástica, la muceta representa la autoridad espiritual y el rango del prelado. No obstante, el modelo papal presenta particularidades que lo diferencian del resto del clero, ya que el Pontífice dispone de cinco versiones distintas, siendo la confeccionada en satén rojo la más empleada en actos públicos junto a la estola bordada.
Sotana blanca y fajín: símbolos de pureza y servicio
Otro de los elementos más emblemáticos es la sotana blanca, una túnica de manga larga que desciende hasta los tobillos y se elabora rigurosamente a medida utilizando lana pura o mezclas de alta calidad. El color blanco mantiene una profunda vinculación con la pureza, la inocencia, la santidad y la gloria de Cristo.
Históricamente vinculada con la antigua túnica romana conocida como caracalla, este atuendo destaca por contar tradicionalmente con 33 botones, los cuales simbolizan los años de vida terrenal de Jesús. Su adopción formal como vestimenta exclusiva del Papa se consolidó durante el pontificado de San Pío V entre los años 1566 y 1572.
Complementando esta indumentaria se encuentra el fajín blanco o fascia, una banda ancha de seda o lino que se ajusta a la cintura. Esta pieza representa la entrega, dedicación y disposición permanente del Papa para servir al pueblo de Dios y responder al llamado pastoral de guiar a la Iglesia.
El significado litúrgico de la estola y el calzado
El uso constante de la estola litúrgica por parte del Papa León XIV también ha acaparado la atención durante sus viajes apostólicos, audiencias diplomáticas y celebraciones solemnes. Generalmente confeccionada en tonos burdeos o escarlatas con detalles dorados, esta prenda representa la autoridad y la responsabilidad de pastorear a imitación de Cristo, recordando el mandato evangélico sobre la ligereza del yugo divino.
Por otro lado, la tradición del calzado rojo —asociada al martirio y a la Pasión de Cristo desde los tiempos del Imperio romano— ha tenido diversos matices a lo largo de los últimos pontificados. Mientras que Benedicto XVI convirtió sus zapatos rojos en un distintivo estético muy comentado por la prensa internacional, otros papas optaron por alternativas más sobrias. Aunque el actual Pontífice aún no ha adoptado formalmente esta costumbre cromática en su calzado oficial, su imagen previa utilizando calzado deportivo blanco continúa formando parte de la narrativa mediática en torno a su figura.








