30 agosto, 2026

Obispos y sacerdotes al término de la Misa celebrada en la Catedral de Cuernavaca, el 30 de agosto de 2026. Al centro, de izquierda a derecha, Mons. Pierre Goudreault, Mons. Ramón Castro Castro, Mons. Oscar Cantú y Mons. Daniel Flores. Crédito: Cortesía de la Diócesis de Cuernavaca.

Con el propósito de consolidar una postura pastoral unificada frente a las problemáticas actuales que afectan al continente americano, jerarcas eclesiásticos de Norteamérica iniciaron sus deliberaciones este fin de semana en territorio mexicano. La apertura oficial de estas jornadas de diálogo se llevó a cabo mediante una eucaristía celebrada en el recinto catedralicio de la ciudad de Cuernavaca.

Durante la ceremonia litúrgica del 30 de agosto de 2026, el vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) y obispo de Brownsville, Mons. Daniel Flores, enfatizó la necesidad apremiante de una acción conjunta. “Urge más que la Iglesia Católica en las Américas hable con una sola voz”, manifestó el prelado estadounidense ante los fieles y líderes religiosos presentes, destacando la urgencia de salvaguardar la dignidad humana y los derechos de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Unidad episcopal histórica en Norteamérica

La concelebración eucarística estuvo presidida por el titular de la Diócesis de Cuernavaca y máximo representante de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Ramón Castro Castro. Junto a él participaron figuras clave del episcopado de la región, tales como Mons. Oscar Cantú, responsable del subcomité de Asuntos Hispanos y Latinos de la USCCB, y Mons. Pierre Goudreault, quien encabeza la Conferencia Canadiense de Obispos Católicos.

Al tomar la palabra al finalizar la liturgia, Mons. Flores expresó su reconocimiento al obispo anfitrión por la iniciativa de convocar este cónclave internacional. Señaló que este tipo de espacios resultan indispensables para blindar los valores cristianos en un entorno sociopolítico cada vez más complejo. En la misma línea, insistió en que la defensa de los sectores desprotegidos debe ser una prioridad ineludible para la institución eclesiástica.

“Necesitamos predicar juntos y unidos como una sola Iglesia, bajo la guía de nuestro Santo Padre, el Papa León, y en la comunión de todos los obispos del mundo”, agregó el representante de la USCCB, haciendo un llamado explícito a la concordancia doctrinal y operativa entre las distintas naciones involucradas.

Diversidad nacional bajo una misma fe

Por su parte, el jerarca mexicano Mons. Castro Castro calificó este encuentro como un hito sin precedentes en la historia eclesiástica reciente del subcontinente, al tratarse de la primera cumbre formal que congrega a las tres cúpulas episcopales de América del Norte.

Durante su prédica, el líder del episcopado mexicano reconoció las particularidades geográficas y culturales de cada demarcación, pero puntualizó que existe un vínculo indisoluble que trasciende las fronteras políticas. “Somos tres países distintos. Somos tres Iglesias con historias y realidades diferentes, pero una misma fe, un mismo bautismo, una misma Eucaristía y una misma misión”, aseveró.

Asimismo, el obispo recordó a sus homólogos que la labor pastoral exige, ante cualquier jerarquía administrativa, una vocación profunda de servicio y discipulado. “Quizá este pueda ser el espíritu profundo de este encuentro de la Iglesia en Norteamérica: volver a ponernos todos detrás de Jesús”, reflexionó.

Desafíos estructurales y el fenómeno migratorio

Durante las sesiones de trabajo previstas para estos días, los prelados abordarán diversas problemáticas que laceran el tejido social de la región. El presidente de la CEM advirtió sobre la magnitud de los retos actuales, haciendo especial énfasis en la situación de México.

Entre los flagelos mencionados figuran la violencia sistemática, la polarización ideológica, la crisis de las familias, el materialismo y el avance de la secularización, factores que generan desesperanza especialmente entre las nuevas generaciones. Sin embargo, el análisis conjunto pondrá un foco especial en la movilidad humana.

“Durante estos días tendremos la oportunidad de compartir nuestras miradas sobre estas realidades, no desde un juicio ni desde una confrontación, sino desde la responsabilidad pastoral que nos corresponde como pastores que somos”, indicó Mons. Castro Castro, añadiendo que el objetivo principal es comprender a fondo las circunstancias de las comunidades para ofrecerles un mejor acompañamiento espiritual y material.

Finalmente, los organizadores recalcaron que la crisis de los desplazamientos no debe analizarse únicamente a través de prismas burocráticos o económicos. “Detrás de cada migrante hay un rostro, una historia, una familia, una esperanza, muchas veces por desgracia, muchas heridas”, concluyó el obispo, reiterando que la misión primordial de la Iglesia es garantizar que cada persona sea tratada con el respeto absoluto que dictan los principios del Evangelio.

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