30 agosto, 2026

El papa León XIV expresa su profunda preocupación y reza por las víctimas en Haití, Nepal y el Tíbet


El Papa León XIV el domingo 30 de agosto de 2026, durante el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo. Crédito: Vatican Media.

Durante su tradicional mensaje dominical, el sumo pontífice dedicó unos momentos para manifestar su cercanía espiritual hacia las poblaciones que atraviesan momentos de extrema dificultad debido a la violencia criminal y a los desastres naturales. Desde la residencia de Castel Gandolfo, el líder de la Iglesia Católica elevó sus plegarias este 30 de agosto de 2026 por las comunidades más vulnerables del planeta.

Llamado urgente ante la masacre en territorio haitiano

El obispo de Roma centró una parte significativa de su alocución tras el rezo mariano en la crisis de seguridad que azucara a la nación caribeña, condenando los recientes actos criminales perpetrados en zonas montañosas cercanas a la capital.

Al respecto, el Santo Padre señaló que nos llegan desde Haití noticias dramáticas sobre la grave masacre perpetrada en Kenscoff, en la que han perdido la vida numerosas personas, mientras que otras han sido secuestradas.

Ante este escenario desolador, la máxima autoridad eclesiástica manifestó su apoyo incondicional a los afectados: Expreso mi solidaridad y la oración con las víctimas y sus familiares, y pido que se libere sin demora a todos los rehenes.

Asimismo, formuló una exigencia directa a los actores involucrados en la inestabilidad del país: un sincero llamamiento a todos los responsables para que se comprometan de forma concreta a garantizar la seguridad de la población y a poner fin a toda forma de violencia.

Los hechos a los que hizo referencia el jerarca ocurrieron durante la madrugada del 23 al 24 de agosto, cuando grupos armados irrumpieron violentamente en la localidad de Kenscoff. Informes de la Organización de Naciones Unidas documentaron la muerte de al menos 47 personas, incluyendo a cinco menores de edad, además de múltiples secuestros. Aunque agencias internacionales confirmaron la liberación posterior de algunos cautivos, decenas de personas continúan en manos de las organizaciones delictivas.

Solidaridad con los damnificados por el desastre natural en el Himalaya

De igual manera, el pontífice volcó su mirada hacia el continente asiático para solidarizarse con los afectados por una catástrofe ambiental de gran magnitud en la región fronteriza entre Nepal y la región autónoma del Tíbet.

En este sentido, el Papa aseguró sus oraciones a los afectados por la terrible inundación que se ha producido en Nepal y el Tíbet, exhortando a la comunidad internacional a no permanecer indiferente.

Recemos por quienes han perdido la vida, por los heridos y los desaparecidos, por las familias y por los equipos de rescate. Que los gestos de solidaridad contribuyan a aliviar el sufrimiento y a llevar la ayuda necesaria a la población, declaró ante los fieles congregados.

La tragedia se desencadenó a raíz del colapso repentino de un glaciar el pasado 26 de agosto, lo que provocó aludes repentinos y crecidas masivas. Reportes de la agencia Reuters basados en información de autoridades locales estiman que la emergencia ha dejado al menos 750 fallecidos y mantiene a más de 3.000 personas en calidad de desaparecidas.

Una plegaria constante por la concordia mundial

En la parte final de su intervención dominical, León XIV instó a los creyentes a persistir en la oración por la concordia internacional y la resolución pacífica de los conflictos globales.

El pontífice abogó para que aumenten en el mundo aquellos que, con valentía, parten y reparten el pan de la paz, superando las divisiones, promoviendo la justicia y practicando el perdón, por el bien de todos, cerrando así una jornada marcada por la defensa de los derechos humanos y el auxilio humanitario.

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