21 septiembre, 2026

Mons. Ángel Pérez Pueyo nombra a un rector ajeno al Opus Dei en Torreciudad. Crédito: Jordi Ferrer (CC BY-SA 4.0) / Obispado de Málaga

La tensión territorial y espiritual en torno al santuario de Torreciudad ha dado un giro inesperado después de que el obispo de Barbastro-Monzón, Mons. Ángel Pérez Pueyo, haya cuestionado públicamente la labor arbitral del Comisario Pontificio designado por la Santa Sede. El prelado ha advertido de que abandonará su cargo si no se restituye de forma definitiva la imagen de la Virgen a su emplazamiento original, abriendo un nuevo frente de fricción con el Opus Dei.

El conflicto se remonta a varios años de desencuentros administrativos e históricos entre el obispado y la prelatura. Ante la falta de acuerdos locales, el Papa Francisco intervino en octubre de 2024 nombrando a Mons. Alejandro Arellano Cedillo, decano del Tribunal de la Rota Romana, como comisario plenipotenciario para encauzar el diferendo.

Sin embargo, a través de una misiva difundida recientemente, el máximo representante de la diócesis aragonesa ha criticado que la figura del comisionado se haya desvirtuado. En el texto, lamenta que las gestiones se hayan convertido en una dinámica donde los fieles locales deben asumir cesiones en lugar de ver respaldados sus legítimos intereses históricos.

La disputa por la talla milenaria

Este pronunciamiento episcopal surge en la antesala de un traslado temporal autorizado por la propia jerarquía eclesiástica con motivo de una romería tradicional. La emblemática escultura medieval abandonará momentáneamente el templo contemporáneo para instalarse en su ermita primigenia, un movimiento que los mandos diocesanos interpretan no como un hecho aislado, sino como un paso indispensable hacia el regreso definitivo de la imagen.

Mientras que la diócesis argumenta que los documentos históricos disponibles no reflejan una renuncia voluntaria a la custodia de la talla por parte de la feligresía local, la contraparte institucional recuerda los acuerdos notariales firmados en la década de 1960. Aquellos pactos permitieron tanto la cesión de espacios como la posterior construcción del gran complejo religioso actual para acoger a las crecientes oleadas de peregrinos.

Advertencia de renuncia pastoral

El documento emitido por Mons. Pérez Pueyo apela directamente a la conciencia eclesiástica y a los contactos mantenidos con el pontífice sobre este asunto. El prelado ha sido categórico al manifestar que su responsabilidad espiritual le impide aceptar resoluciones que releguen la memoria histórica de su comunidad a un papel secundario.

Con un tono firme, el obispo concluyó su mensaje asegurando que pondrá su puesto a disposición de las autoridades eclesiásticas si las decisiones finales no garantizan el respeto a la dignidad y a las raíces de los habitantes de la región, desafiando de este modo los actuales márgenes de la mediación pontificia.

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