

La Madre Teresa reza durante la misa en la Iglesia Católica del Sagrado Corazón en Atlanta, el 12 de junio de 1996. | Crédito: DOUG COLLIER/AFP vía Getty Images.
Este 4 de septiembre se cumplen 10 años de la canonización de la Madre Teresa, una santa a quien el Papa San Juan Pablo II llamó "un icono del Buen Samaritano" que vivió su vida "como un regalo total para los pobres".
La monja era mundialmente famosa por haber establecido una red de casas en algunas de las regiones más pobres del mundo, incluyendo su "hogar para moribundos" en Kalighat, Calcuta.
Ese centro de cuidados paliativos, que aún sigue en funcionamiento, atiende a quienes no tienen adónde ir, incluyendo a muchas personas moribundas, y las religiosas trabajan allí para servir a Jesús "oculto bajo el angustioso disfraz de los más pobres entre los pobres", como lo expresó San Juan Pablo II.
Si bien la Madre Teresa fue aclamada por toda una vida de sacrificio y su incansable compromiso con el cuidado de los pobres, periódicamente ha sido objeto de críticas por parte de quienes alegan que no prestó una atención médica eficaz a las personas empobrecidas, incluyendo el presunto hecho de negar analgésicos a quienes sufrían mucho mientras morían bajo su cuidado.
Esas acusaciones fueron formuladas, sobre todo, por Christopher Hitchens, el controvertido ateo británico que visitó la casa de Kalighat y posteriormente escribió críticas sobre la calidad de la atención que se prestaba allí, incluyendo la afirmación de que las monjas se negaban a administrar anestesia a los pacientes que sufrían.
"En primera línea para aliviar el dolor y el sufrimiento"
Jim Towey, un abogado estadounidense que conoció a la Madre Teresa en 1985 y que posteriormente fue su asesor legal y el de las Misioneras de la Caridad durante años, refutó enérgicamente la afirmación de que la monja era "indiferente al dolor de la gente".
Towey, quien detalló sus años de servicio a la Madre Teresa en su aclamado libro de 2022 "To love and be loved” (Amar y ser amado), declaró a EWTN News que ella estaba "constantemente en la primera línea aliviando el dolor y el sufrimiento" en todo el mundo.
Towey argumentó que las críticas de Hitchens, repetidas con frecuencia, se basaban en relatos de algunos exmisioneros de la caridad, así como en una visita que el propio Hitchens realizó a las instalaciones de Kalighat a principios de la década de 1980, sobre la cual escribió años después.
Según Towey, los críticos del hogar de Kalighat "no tienen ni idea de cómo era la situación en las calles [de Calcuta], donde la gente moría literalmente a las puertas de la Madre Teresa".
“Ella los traía, los limpiaba y los hacía sentir cómodos”, dijo. “La mitad moría, la otra mitad finalmente se recuperaba y se iba”.
Según explicó, las circunstancias regionales en el este de la India a principios de la década de 1980 hacían que conseguir analgésicos fuertes fuera prácticamente imposible.
“No había morfina disponible en Calcuta, ni siquiera en los hospitales”, dijo Towey. “No se podía conseguir anestesia. Las rutas de suministro hacia y desde Bengala Occidental, incluso en el siglo XXI, eran pésimas. Rechazaban la inversión occidental y el comercio era inexistente”. La política regional soviética también limitaba el intercambio de mercancías, añadió.
“No había un suministro constante de material médico”, dijo Towey. Sin embargo, “si [la Madre Teresa] lo tenía a su disposición, lo usaba”.
Los estándares de atención en el centro de Kalighat han mejorado enormemente en las décadas transcurridas desde la visita de Hitchens, señaló Towey. Comentó que su última visita fue en mayo. “Ha cambiado drásticamente. La calidad de la atención, la atención médica que brindan y el alivio del dolor que ofrecen a los pacientes han mejorado notablemente”.
Sin embargo, advirtió que no se debían aplicar los estándares hospitalarios a lo que, en realidad, era un centro de cuidados paliativos. “La madre no dirigía un hospital”, dijo. Aun así, estaba comprometida a aliviar el sufrimiento de sus pacientes en la mayor medida posible, añadió. Ella misma tomaba medicamentos con regularidad para controlar episodios de dolor crónico de espalda y numerosas fracturas, incluyendo una de hombro.
“Esta era una persona cuya vida estuvo marcada por el sufrimiento”, dijo Towey. “Pero cuando el dolor se volvió insoportable, tomó analgésicos. Comprendía el sufrimiento redentor, pero también sabía que la Iglesia anima a las personas a sobrellevar el dolor”.
Towey, quien realizó la primera lectura en la Misa de canonización de la Madre Teresa en el Vaticano en 2016, afirmó que la Madre Teresa “hizo lo que pudo” y “utilizó los recursos a su alcance” para aliviar el sufrimiento de quienes estaban a su cuidado. Además, se esforzó por garantizar que quienes sufrían o morían en sus centros recibieran amor y atención.
“Intentaba ayudar a la gente a comprender el dolor si no era algo que ella pudiera aliviar”, dijo.
Y, en definitiva, “les hizo saber a las personas que eran amadas, que poseían una dignidad otorgada por Dios y que su sufrimiento no disminuiría esa dignidad”.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa








