19 septiembre, 2026

Una persona emite su voto en las elecciones de junio de 2023. Crédito: 500tas/Shutterstock.

Con la mirada puesta en el proceso electoral que se llevará a cabo en 2027, la jerarquía eclesiástica ha comenzado a articular estrategias pastorales y sociales para blindar a los sectores más vulnerables frente a las prácticas clientelistas. Monseñor Antonio Calderón Cruz, obispo de San Francisco de Asís de Jutiapa, hizo un firme llamamiento a intensificar la educación cívica en las comunidades para impedir que las carencias económicas sean utilizadas como herramientas de coacción política.

Las declaraciones del prelado se desprenden de un pronunciamiento emitido al finalizar los tradicionales Ejercicios Espirituales, espacio de reflexión donde el clero local analizó los desafíos estructurales más apremiantes de la nación centroamericana. Entre los temas abordados destacaron la pobreza generalizada, los índices de violencia, los flujos migratorios irregulares, así como los flagelos persistentes de la corrupción y la impunidad institucional.

Como resultado de estas deliberaciones sacerdotales, el obispo recalcó que existe el firme propósito de “promover comunidades con ciudadanía activa”, con el firme objetivo de garantizar que “nadie tenga que vender su dignidad, su voto o su libertad por una promesa pasajera”.

Esta postura cobra especial relevancia debido a la proximidad del calendario de votaciones. Según las proyecciones preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE), los ciudadanos están convocados a las urnas el 27 de junio de 2027 para designar al sucesor del actual mandatario, Bernardo Arévalo, además de renovar la vicepresidencia, las curules del Congreso, las alcaldías municipales y los escaños correspondientes al Parlamento Centroamericano.

Impulso a la participación de las nuevas generaciones

Dentro de la estrategia delineada por la diócesis, la inclusión de los sectores juveniles ocupa un lugar prioritario. El objetivo central con este segmento poblacional es facilitarles herramientas para que reconozcan que poseen “un lugar, una voz y una responsabilidad en la Iglesia y en la sociedad”.

Para la máxima autoridad eclesiástica de Jutiapa, la madurez cívica es incompatible con la pasividad ante los problemas nacionales. En esa línea argumental, advirtió con firmeza que “ante la corrupción y la impunidad no podemos acostumbrarnos” y que, frente al progresivo “deterioro de las instituciones”, tampoco resulta admisible “permanecer indiferentes”.

Apoyo a las modificaciones en el sistema judicial

En consonancia con su llamado a la implicación social, el obispo reconoció como un indicador positivo de compromiso ciudadano “el esfuerzo de quienes, con su firma, han apoyado la iniciativa en favor de reformas constitucionales en el ámbito de la justicia”, calificando estas modificaciones estructurales como tareas “tan urgentes e importantes”.

Dicha postura guarda sintonía directa con la campaña impulsada por la organización civil Poder Ciudadano, la cual promueve cambios legales profundos en el engranaje judicial del país. Los promotores de la iniciativa recuerdan que el territorio nacional figura en posiciones sumamente desfavorables en los índices internacionales que evalúan la eficacia penal y civil, los niveles de impunidad y la percepción generalizada de probidad.

La recolección de rúbricas ciudadanas se fijó como límite hasta el próximo 19 de septiembre. Para que el proyecto legislativo prospere en las siguientes fases, requerirá el respaldo obligatorio de 107 de los 160 diputados que conforman el Organismo Legislativo, antes de someterse a una consulta popular que la organización promotora aspira a sincronizar con los comicios generales de 2027.

Una perspectiva de optimismo fundamentada en la realidad

Al evaluar la compleja coyuntura socioeconómica que padece Guatemala, y de manera particular el departamento de Jutiapa, el líder católico exhortó a la grey a desterrar cualquier forma de “esperanza ingenua que cierra los ojos ante las dificultades”. En su lugar, abogó por consolidar una convicción cristiana que “mira la realidad de frente y descubre en ella las semillas del Reino de Dios”.

Para concluir, el obispo reafirmó que los creyentes católicos rechazan la resignación frente a la escasez, la violencia sistémica o las prácticas deshonestas, reiterando el compromiso eclesiástico de “escuchar más, discernir juntos y actuar con mayor decisión” en beneficio de la democracia guatemalteca.

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