

El Papa León XIV, en septiembre de 2026. | Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN.
Con motivo de la conmemoración de los 300 años de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, el sumo pontífice ha enviado una misiva especial a los jerarcas católicos de la región latinoamericana y caribeña. El documento, fechado el 8 de septiembre de 2026 y divulgado oficialmente por la Santa Sede, recuerda la profunda huella que dejó el histórico arzobispo español en el Virreinato del Perú durante los siglos XVI y XVII.
Santo Toribio, quien actualmente es reconocido como el patrono de los obispos de América Latina, destacó en su época por su férrea defensa de los derechos de las poblaciones indígenas y su intensa labor misional. Al respecto, el máximo representante de la Iglesia Católica expresó que al redactar este mensaje afloró en su interior una profunda gratitud por su propia experiencia pastoral en territorio peruano.
“Allí conocí de cerca la fe de un pueblo del que recibí mucho y comprendí mejor lo que significa ser pastor. Esa experiencia me acercó de modo particular a Santo Toribio, quien también llegó desde lejos a una tierra que terminó haciendo suya por la caridad pastoral”, manifestó el pontífice en su escrito.
El legado de cercanía y la superación del trabajo de escritorio
Durante su mensaje, el Santo Padre subrayó las cualidades más sobresalientes del histórico arzobispo limeño, haciendo hincapié en su inagotable celo evangelizador, su constante búsqueda de la renovación eclesial y su vocación de servicio hacia los sectores más desprotegidos y vulnerables de la sociedad.
Asimismo, enfatizó que la manera idónea de rendir homenaje a su memoria consiste en adoptar su estilo de vida y liderazgo ministerial. En este contexto, hizo una advertencia directa sobre los riesgos de administrar una diócesis únicamente desde la distancia administrativa, recordando que existen realidades complejas que difícilmente alcanzan un escritorio.
“Por eso, procuremos que la visita pastoral conserve toda su fuerza: vayamos personalmente al encuentro de nuestras comunidades, escuchemos a nuestra grey y busquemos a quienes pocas veces tienen ocasión de acercarse al obispo”, exhortó el Papa, añadiendo que la misión de un sucesor de los apóstoles exige vivir con el corazón en el cielo y los pies en el camino.
La escuela de la cruz y el compromiso ineludible del pastor
Abordando los desafíos propios del liderazgo eclesiástico, el jerarca del Vaticano señaló que la trayectoria de Santo Toribio transcurrió por senderos imprevistos y demandó sacrificios considerables. Utilizó esta reflexión para destacar la importancia de la cruz, la cual enseña que los líderes religiosos deben permanecer junto a sus comunidades incluso en los momentos de mayor adversidad.
Enérgico en su advertencia sobre las tentaciones de la comodidad, el Papa puntualizó que el abandono de los fieles suele gestarse mucho antes de que ocurra una huida evidente, manifestándose cuando el temor o los intereses personales se anteponen al bienestar de la comunidad.
“El mercenario calcula lo que puede perder; el pastor sabe que algo de sí habrá de entregar para permanecer fiel”, sentenció, instando a los prelados a regresar permanentemente a la enseñanza fundamental del sacrificio y la entrega.
Una constelación de santidad en la historia de América Latina
Hacia el final de su comunicación epistolar, el obispo de Roma contextualizó la figura del santo español dentro de un panorama más amplio, señalando que la geografía espiritual del continente americano ha estado históricamente guiada por figuras que supieron entrelazar la fe litúrgica con el compromiso social cotidiano.
El Papa mencionó la existencia de una auténtica constelación de obispos venerados en los altares, tales como San Antonio María Claret y San Óscar Romero, sugiriendo que las nuevas generaciones de seminaristas y sacerdotes deben profundizar en los escritos y testimonios de estos pastores.
“Su testimonio puede ayudarnos a comprender mejor la misión del obispo y reviste un interés especial para la formación de seminaristas y sacerdotes. Sus vidas muestran cómo una misma misión puede tomar formas diversas según los tiempos y las circunstancias y forman una escuela de pastores nacida de nuestra historia eclesial. Los santos siguen formando santos”, concluyó el líder católico.








