8 septiembre, 2026

El lignum crucis de Santo Toribio de Liébana (España) es la reliquia de mayor tamaño de la Cruz de Cristo que se conserva. | Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa.

Un vínculo espiritual de profunda trascendencia unirá próximamente a dos de los enclaves más significativos de la cristiandad. El 14 de septiembre, coincidiendo con la festividad litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz, la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén y el célebre Santuario de Santo Toribio de Liébana formalizarán un acuerdo de hermanamiento que estrechará sus lazos históricos y devocionales.

Una visita excepcional desde Tierra Santa

El solemne acto contará con la presencia del custodio general de Tierra Santa, el padre Francesco Pielpo, OFM, quien actuará como testigo de excepción durante su desplazamiento a la Diócesis de Santander. Su estancia en territorio español incluirá diversas paradas pastorales y encuentros con los fieles para compartir su testimonio sobre la realidad de los Santos Lugares.

La agenda del religioso comenzará los días 11 y 12 de septiembre con su visita a las comunidades parroquiales de Colindres, consagrada a Nuestra Señora del Carmen, y de San Vicente de la Barquera, enclave fundamental desde el que inicia su recorrido el Camino Lebaniego. En ambas localidades presidirá las celebraciones eucarísticas previstas.

Posteriormente, el domingo 13 de septiembre, el custodio oficiará la misa del mediodía en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, situada en Santander. Durante la tarde, ofrecerá un nuevo testimonio antes de unirse al rezo litúrgico de las vísperas en el mismo templo catedralicio.

El punto álgido de la visita tendrá lugar el lunes 14, jornada en la que se celebrará formalmente el hermanamiento entre ambos centros de peregrinación. La ceremonia matutina precederá a la Eucaristía solemne que estará presidida por el obispo de Santander, monseñor Arturo Ros.

Significado y tradición de los hermanamientos eclesiásticos

Si bien la figura jurídica del hermanamiento entre santuarios no se encuentra estrictamente regulada dentro del Código de Derecho Canónico, constituye una práctica habitual y muy extendida en el ámbito de la espiritualidad católica. Este tipo de acuerdos propician una vinculación especial caracterizada por el enriquecimiento mutuo.

Entre los frutos de estas alianzas destacan los intercambios espirituales, tales como la conmemoración de misas en fechas señaladas, el impulso de colaboraciones pastorales conjuntas y la difusión recíproca de la historia y los valores propios de cada enclave devocional. Un precedente notable de esta misma naturaleza lo representan los vínculos establecidos entre los santuarios de Guadalupe en México y España.

Un enclave santo recuperado para la peregrinación

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana ostenta el privilegio de ser uno de los cinco lugares santos reconocidos por la Iglesia Católica a nivel mundial, compartiendo esta dignidad con Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz. No obstante, el complejo monástico atravesó momentos críticos marcados por el abandono y la ruina tras los procesos desamortizadores del siglo XIX impulsados por Mendizábal y las graves afectaciones sufridas durante la Guerra Civil española entre 1936 y 1939.

Fue en el año 1961, atendiendo a la solicitud del entonces obispo de Santander, monseñor José Eguino y Trecu, cuando la Orden Franciscana asumió la custodia del recinto. Aunque inicialmente la responsabilidad recayó sobre la Provincia Franciscana de Aránzazu, la escasez de vocaciones y el envejecimiento paulatino de sus miembros motivaron que la provincia anunciara el cese de su labor para 2025.

Cartel anunciador de la presencia del Custodio de Tierra Santa en septiembre de 2026. | Crédito: Diócesis de Santander.
Cartel anunciador de la presencia del Custodio de Tierra Santa en septiembre de 2026. | Crédito: Diócesis de Santander.

Tras un periodo de incertidumbre institucional, el futuro del santuario quedó asegurado el 14 de septiembre de 2025 con la presentación oficial de una nueva comunidad de frailes procedentes de México. El grupo está integrado por el padre Rafael Rizo en calidad de superior, el padre Felipe Álvarez, enfocado en la atención pastoral de las parroquias encomendadas a la zona, y el hermano lego José de Jesús Rodríguez, quien desempeña las labores de sacristán para garantizar que el templo mantenga las condiciones óptimas que faciliten el recogimiento y la vivencia espiritual de los peregrinos.

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