19 septiembre, 2026

Un camino devastado por la guerra que conduce a aldeas cristianas en el sur del Líbano. Crédito: Romy Haber/ACI MENA

En la franja fronteriza que divide el Líbano e Israel, un pequeño grupo de localidades de fe cristiana ha quedado atrapado en el epicentro de un conflicto armado ajeno a su voluntad. Estas poblaciones resisten en medio de una intensa confrontación militar que ha redefinido el día a día de sus habitantes.

El “Delta de la Resiliencia” bajo el asedio bélico

Los asentamientos de Ain Ebel, Rmeich y Debl son ampliamente reconocidos en la zona sur como el “Delta de la Resiliencia”. Se trata de los últimos enclaves cristianos que conservan población en la conflictiva región limítrofe. Tras la escalada de hostilidades entre Israel y Hezbolá que derivó en un conflicto abierto a lo largo de 2024, las familias locales enfrentan un escenario marcado por la pérdida de vidas, la destrucción masiva de infraestructuras y un aislamiento geográfico y social sin precedentes respecto al resto del territorio libanés.

Volver a los hogares se ha transformado en una travesía sumamente extenuante. Ante la inutilización de las rutas habituales por los daños sufridos, la población debe trasladarse mediante caravanas coordinadas. Estos desplazamientos exigen cruzar múltiples filtros castrenses y sectores bajo control militar, un trayecto que los afectados describen coloquialmente como una verdadera vía crucis.

Caravanas humanitarias y un recorrido de doce horas

Los desplazamientos en grupo ocurren casi a diario, custodiados habitualmente por organizaciones asistenciales y misiones internacionales de paz. Las caravanas suelen agrupar a cerca de 30 vehículos, entre turismos y camiones de carga con suministros básicos. No obstante, lo que antes constituía un viaje de aproximadamente dos horas desde Beirut se ha estirado hasta alcanzar las 12 horas o más.

La movilización arranca habitualmente sobre las 5:00 de la mañana, y la llegada a destino puede demorarse hasta pasadas las 6:00 de la tarde. El itinerario incluye una parada obligatoria en un punto de inspección del Ejército libanés, donde los ciudadanos aguardan en el interior de los automóviles durante horas mientras el sonido de los bombardeos retumba en las colinas cercanas.

Vehículos que regresan a las aldeas cristianas del sur del Líbano. Crédito: Romy Haber/ACI MENA
Vehículos que regresan a las aldeas cristianas del sur del Líbano. Crédito: Romy Haber/ACI MENA

Posteriormente, el convoy accede a vías controladas por fuerzas israelíes. En localidades como Naqoura, los ciudadanos contemplan el mar Mediterráneo sin derecho a aproximarse a la costa, sometidos a esperas prolongadas bajo temperaturas extremas. La presencia de soldados extranjeros en edificios tomados y patrullas militares junto a la columna de civiles genera una profunda sensación de humillación entre quienes transitan por su propio país en busca de refugio.

Vulnerabilidad extrema y la firme decisión de no ceder

El pasaje final exige sortear caminos destruidos y viviendas en ruinas. Entre los pasajeros figuran con frecuencia adultos mayores y enfermos recién operados en Beirut que soportan largas horas de calor y escasez de agua. Asimismo, mujeres embarazadas y madres con recién nacidos transitan la ruta para reincorporarse a sus comunidades de origen, mientras que otros transportan ganado que a menudo perece debido a las altas temperaturas.

Maroun Louka, jefe de familia que aguardaba el aval para retornar junto a los suyos tras una urgencia médica, relató los pormenores del proceso a ACI MENA y destacó las trabas burocráticas previas. “Estamos sufriendo mucho”, afirmó. “A veces esperamos una semana entera para recibir la autorización y poder regresar a nuestro pueblo”.

Louka añadió que el impacto de la violencia ha alcanzado a su círculo íntimo: “Mi tío y mi primo fueron asesinados. Nuestras casas fueron dañadas, al igual que las casas de mis hermanos”, continuó. “Ni siquiera puedo llegar a mi prensa de aceite de oliva ni a mi casa. La vida es extremadamente dura y difícil”.

Ante la consulta sobre los motivos para volver, enfatizó el arraigo familiar: “Nuestros padres y abuelos están profundamente arraigados en este pueblo. Pasaron sus vidas aquí, y algunos fueron asesinados y enterrados aquí. ¿Podemos nosotros simplemente venir hoy y abandonarlo? No. Dejarlo sería extremadamente difícil”.

El sostén eclesiástico frente a la adversidad

Pese al desalentador panorama, el liderazgo religioso ha cumplido un rol determinante en la supervivencia de estas comunidades. El padre Najib al-Amil, sacerdote en Rmeich, subrayó la labor espiritual impulsada desde los templos locales.

“Mediante nuestras homilías, animamos a la gente y los guiamos en la oración”, señaló. “Cada día rezábamos el rosario y realizábamos adoración eucarística”. A esto se suma el despliegue de grupos parroquiales en la asistencia a enfermos y sectores vulnerables.

El respaldo institucional también se manifiesta en visitas de alto nivel. El presbítero destacó la presencia del arzobispo Paolo Borgia, representante diplomático de la Santa Sede en territorio libanés. “A pesar del peligro, de los ataques y de los bombardeos, continuó viniendo”, aseguró. “Insistió en llegar hasta nosotros, sentarse con la gente, hablar con ellos y celebrar la Misa junto a nosotros”.

Por su parte, el padre Samir Ghaoui, director de Cáritas Líbano, ratificó el compromiso de la Iglesia católica con las familias que optaron por permanecer en sus tierras. “Desde el comienzo de la guerra, no los hemos abandonado. Nuestra decisión fue permanecer junto a cada familia cristiana que eligió quedarse en su hogar y en su tierra. Intentaremos proporcionarles todo lo que necesiten”, declaró el P. Ghaoui. “Tienen derecho a vivir con dignidad en sus propios hogares y junto a sus familias”.

Finalmente, el responsable de la organización humanitaria concluyó con un mensaje de respaldo permanente: “Pero mientras haya guerra y mientras exista necesidad, nosotros en Cáritas, en nombre de la Iglesia, permaneceremos a su lado”, señaló. “Sean cuales sean las dificultades, seguiremos encontrando la manera de llegar hasta ellos”.

Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.

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