19 septiembre, 2026

En el panorama actual de los centros de acondicionamiento físico, un nuevo establecimiento en la Arquidiócesis de Denver propone una dinámica completamente diferente. Al cruzar las puertas de Grow the Kingdom, inaugurado en 2025 en las instalaciones que antes ocupaba el Instituto Agustino en Greenwood Village, Colorado, la atmósfera dista mucho de la de un establecimiento convencional. En lugar de pantallas con contenidos comerciales o música estridente, el espacio está presidido por un crucifijo junto a una Biblia y una pizarra dedicada a recibir peticiones de carácter espiritual.

La iniciativa pertenece a Jayce Rastrelli y Hayden Dalton, dos amigos y entrenadores con trayectoria en el ámbito deportivo que decidieron gestar este proyecto tras constatar que los espacios seculares tradicionales solían chocar con sus convicciones religiosas.

La superación del individualismo mediante la oración

El concepto central de este establecimiento consiste en redirigir el propósito del esfuerzo físico hacia una dimensión trascendente, alejándolo de la vanidad personal. Para ello, el recinto incorporó un elemento distintivo en su sala principal.

“Esa pizarra es, diría yo, la mejor manera de salir automáticamente de uno mismo. Ahora estás haciendo esto por alguien más. Estás ayudando a fortalecer a otra persona”, explicó Jayce Rastrelli a EWTN News al detallar el funcionamiento del panel donde los asistentes anotan los nombres de aquellos por quienes deciden esforzarse.

Asimismo, el copropietario subrayó la importancia de transformar la actividad corporal en una ofrenda: “Permites que Dios tome tu entrenamiento, lo transforme en una oración y lo envíe nuevamente a alguien en forma de gracia. Ya no entrenas por ego. No lo haces solo por ti. Lo haces por los nombres que están en la pizarra, por la persona que colocaste allí”.

La perspectiva cristiana sobre el cuidado corporal

Lejos de rechazar el desarrollo muscular o la estética, los fundadores promueven una reflexión profunda sobre las motivaciones detrás de la rutina diaria. Bajo la premisa de que el cuerpo constituye un regalo divino y un templo, la práctica deportiva debe orientarse al servicio y no a la obsesión por la propia imagen.

Rastrelli reconoció que el equilibrio puede ser complejo, aunque admitió que existen intenciones válidas, como mantenerse saludable o cuidar la relación de pareja: “Está bien querer verte bien para tu esposo o esposa… pero si tu intención comienza a enfocarse demasiado hacia dentro, ahí es donde realmente aparece el peligro”.

Disciplina y perseverancia como herramientas espirituales

Los responsables del proyecto sostienen que la constancia requerida para levantar peso o cumplir con un programa de acondicionamiento físico fomenta directamente la adquisición de virtudes morales.

A su juicio, la cultura contemporánea prioriza la satisfacción instantánea, un obstáculo tanto en el ámbito deportivo como en el terreno espiritual. Al respecto, Rastrelli comparó el proceso de superación personal en el levantamiento de pesas con la superación de los propios defectos: “Enfrentas esa batalla una y otra vez, constantemente, hasta construir con la gracia de Dios las herramientas necesarias para rechazarlo, decirle no y alcanzar el dominio propio”.

Proyectos comunitarios y formación juvenil

A punto de cumplir su primer año de operaciones, el centro deportivo diversifica su oferta más allá del acceso libre y las clases grupales, las cuales atienden tanto a adultos como a jóvenes de entre 11 y 21 años.

Entre las próximas novedades figuran programas especializados dirigidos a adolescentes y varones jóvenes, enfocados en el estudio de las virtudes cardinales, la mentoría y la formación integral. Con estas acciones, la administración busca consolidar una red de apoyo que demuestre a las nuevas generaciones que la integración entre fe y bienestar físico es posible y respaldada por una comunidad activa.

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