

El Obispo de Sete Lagoas (Brasil), Mons. Francisco Cota de Oliveira. Crédito: Diócesis de Sete Lagoas.
La Iglesia católica en Brasil ha tomado una medida drástica para salvaguardar la moral y el bienestar social de las familias dentro de su jurisdicción. El Obispo de Sete Lagoas, Mons. Francisco Cota de Oliveira, emitió directrices oficiales que vetan de manera absoluta la comercialización y el consumo de bebidas alcohólicas, así como la realización de juegos de bingo y sorteos con dinero en efectivo durante las celebraciones religiosas y kermeses organizadas en todo el territorio diocesano.
Esta decisión busca alinear las actividades comunitarias con los valores doctrinales y evitar contradicciones en el testimonio que la institución ofrece a la sociedad. Las normativas quedaron formalmente establecidas a través de decretos episcopales firmados por el máximo representante de la diócesis.
Fundamentos doctrinales sobre la templanza y la prevención de vicios
Para justificar la prohibición de sustancias etílicas y prácticas de apuestas, la autoridad eclesiástica se amparó en las enseñanzas tradicionales del catolicismo y en documentos pastorales recientes. Según el prelado, la misión principal de la comunidad creyente consiste en fomentar la rectitud y desincentivar conductas perjudiciales.
“La misión de la Iglesia es exhortar a los fieles a dar testimonio de las virtudes y evitar los vicios”, afirma Mons. Cota en los decretos que establecen las nuevas normas. El obispo añadió que, de acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, los vicios se contraponen directamente al ejercicio de las virtudes humanas y cristianas.
En este sentido, destacó que “la virtud de la templanza dispone a evitar todo tipo de excesos, incluido el abuso del alcohol”, recordando además que el compendio doctrinal considera loable promover la reparación ante conductas desviadas.
Restricciones estrictas al consumo de alcohol en eventos parroquiales
La medida sobre las bebidas alcohólicas responde también a directrices nacionales de la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Brasil (CNBB). En su documento número 100, la jerarquía episcopal brasileña advierte que la venta de alcohol en fiestas patronales choca frontalmente con los programas de prevención y lucha contra las adicciones que impulsa la propia institución.
El documento enfatiza la urgencia de que las comunidades parroquiales transformen sus métodos de recaudación para no caer en la contradicción de lucrarse mediante una sustancia que genera graves daños sociales.
Al respecto, el obispo recordó la exhortación apostólica Amoris laetitia del Papa Francisco, la cual señala que la drogadicción representa uno de los flagelos más destructivos de la época contemporánea, capaz de fracturar y devastar a miles de hogares.
Prohibición de juegos de azar, bingos y rifas monetarias
El segundo decreto emitido por el prelado aborda de manera directa el problema de la ludopatía y el uso de rifas con premios en metálico en el ámbito parroquial. El texto advierte que “el bingo y otras rifas con premios en efectivo tienden a generar adicción a diversos juegos y apuestas”, fomentando un hábito perjudicial para la economía doméstica.
Asimismo, el documento recuerda el marco legal vigente en el país sudamericano, subrayando que organizar sorteos carentes de autorización gubernamental y gestionar bingos constituye una violación a la ley, específicamente tipificada en los artículos 50 y 51 de la normativa penal brasileña.
El Obispo de Sete Lagoas reiteró que el documento número 114 de la CNBB pone el foco en los estragos de la ludopatía, un fenómeno que provoca niveles alarmantes de sufrimiento y endeudamiento en numerosas familias.
Alternativas para el financiamiento de las parroquias
Ante la anulación de los tradicionales métodos lucrativos basados en alcohol y juegos de azar, el obispo recordó que existen vías legítimas y ordenadas para cubrir los gastos administrativos y pastorales de los templos.
“La ofrenda de los diezmos y las contribuciones espontáneas de los fieles son los medios adecuados para el sostenimiento financiero de la Iglesia”, puntualizó la máxima autoridad diocesana.
No obstante, la normativa contempla excepciones controladas para aquellos casos donde sea indispensable realizar actividades recreativas de recaudación. El decreto estipula que “si fuera necesario llevar a cabo alguna campaña de donaciones que ofrezca premios a los participantes, así como rifas recreativas, los premios deberán consistir en pequeños obsequios y artículos para el hogar”.








