

El Papa saluda a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro del Vaticano este domingo. Crédito: Vatican Media
Un llamado a la memoria y a la concordia internacional
Durante la tradicional oración mariana del Ángelus dominical, el sumo pontífice dedicó unas sentidas palabras a la conmemoración de los atentados terroristas ocurridos en Norteamérica. Ante una multitud congregada en la Ciudad del Vaticano, el líder católico instó a la comunidad global a no olvidar las consecuencias de aquella jornada fatídica y a redoblar los esfuerzos diplomáticos y espirituales para frenar la escalada bélica actual.
La máxima autoridad eclesiástica recordó que hace dos días se cumplió el 25º aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos de América, una fecha que continúa marcando la historia contemporánea y la sensibilidad de millones de personas en todo el planeta.
Oraciones por los afectados y condena firme a los conflictos
En su mensaje pronunciado en lengua inglesa, el obispo de Roma enfatizó la necesidad de mantener vivo el recuerdo de quienes sufrieron de manera directa o indirecta las consecuencias de los ataques perpetrados hace un cuarto de siglo. Al respecto, el pontífice expresó: “Renuevo mis oraciones por quienes perdieron la vida y por aquellos que continúan llevando las heridas de aquel trágico día”.
Asimismo, el sucesor de Pedro vinculó la conmemoración histórica con la dramática realidad geopolítica que azota a diversas regiones del planeta en la actualidad. “En un momento en que los conflictos y la violencia afligen a tantos de nuestros hermanos y hermanas, invito a todos a rezar para que el Señor conceda al mundo el don de la paz”, exhortó con firmeza ante los peregrinos.
Compromiso permanente con la fraternidad humana
Continuando con su alocución, ya en idioma italiano, el líder del catolicismo mundial profundizó en el significado ético y moral que debe desprenderse de aquella catástrofe. Para el jerarca de la Iglesia, rememorar episodios tan oscuros no debe servir únicamente para la nostalgia luctuosa, sino como un motor activo para transformar la sociedad.
En esta línea, el santo padre puntualizó que “el recuerdo de aquella tragedia de hace años nos impulse a comprometernos cada vez más con la paz y, mediante la oración, a ponernos bajo la intercesión de la Virgen María”.
Cercanía con los peregrinos en la Plaza de San Pedro
Como es tradición al concluir el rezo dominical, el líder religioso dedicó unos minutos para expresar su afecto y cercanía a las personas presentes. Dirigió un saludo especial a los fieles reunidos en la emblemática Plaza de San Pedro, así como a los numerosos peregrinos llegados desde distintos lugares del mundo, quienes desafiaron las altas temperaturas para recibir la bendición apostólica y escuchar las reflexiones del pastor universal sobre la concordia entre las naciones.








