18 septiembre, 2026

Bandera de Haití. | Crédito: OXygen Graphics/Shutterstock.

Frente a un panorama marcado por la constante amenaza de las bandas armadas y la expectativa generada por los próximos comicios generales, la comunidad infantil y juvenil de Haití ha dado inicio a sus actividades académicas con el respaldo decidido de la Iglesia católica. Esta labor busca sostener la esperanza en medio de una profunda inestabilidad social.

El impacto de la violencia en el sistema educativo

La grave crisis de seguridad que padece la nación caribeña ha impedido que numerosos centros educativos comiencen sus actividades con normalidad, en especial dentro del área metropolitana de Puerto Príncipe, donde las organizaciones delictivas mantienen el dominio sobre franjas considerables del territorio. Sobre esta problemática conversó el padre Massimo Miraglio, misionero camiliano y párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, con la agencia vaticana Fides.

El religioso advirtió sobre las dificultades estructurales que obstaculizan la enseñanza:

“Por desgracia, muchas escuelas, especialmente en la capital, Puerto Príncipe, aunque no sólo allí, han tenido que retrasar el inicio de las clases debido al clima de inseguridad y violencia y a la grave situación en la que se encuentra el sistema educativo”, declaró.

No obstante las adversidades, algunas comunidades han logrado superar los obstáculos iniciales para recibir a los estudiantes. El sacerdote detalló los esfuerzos realizados en una de las zonas rurales para cumplir con las directrices oficiales establecidas por las autoridades ministeriales del país.

“En la escuela parroquial de Pourcine-Pic Makaya llevamos varios días trabajando para preparar la apertura y cumplir así el calendario establecido por el Ministerio. Hoy volvemos a abrir las puertas con la esperanza de vivir un buen curso escolar”, explicó.

Compromiso docente y precariedad en las aulas

El misionero resaltó la respuesta positiva por parte del cuerpo docente y del alumnado, destacando que los profesores “están todos presentes” y que los estudiantes “han acudido en gran número” a pesar de las limitaciones materiales. Según puntualizó, las instalaciones educativas presentan condiciones de “mucha precariedad”, incluso tras haber ejecutado labores básicas de mantenimiento y consolidación estructural.

A esta compleja situación de seguridad se suma una severa sequía que afecta de manera directa la economía de los hogares, provocando la pérdida de una parte importante de las cosechas locales y elevando las dificultades en la vida diaria de las familias haitianas.

“Nuestro compromiso es estar cerca de las familias y de los alumnos”, expresó el sacerdote camiliano al enfatizar la misión pastoral y social que la Iglesia desempeña en este contexto de vulnerabilidad generalizada.

Una apuesta firme por el futuro de la comunidad

Para el padre Miraglio, la continuidad de la enseñanza representa un pilar indispensable para la reconstrucción social a largo plazo, superando la coyuntura política y la violencia urbana.

“Cuanto más avanzo en mi servicio, más me doy cuenta de la importancia fundamental de la escuela para sentar las bases de un futuro mejor para nuestra comunidad”, añadió.

Asimismo, el sacerdote reafirmó la determinación de la institución eclesiástica ante los desafíos venideros:

“Invertir en educación para recoger buenos frutos mañana. Es una batalla cuyo resultado es muy incierto, pero en la escuela parroquial de Pourcine-Pic Makaya no vamos a dar un paso atrás”, concluyó.

Cabe destacar que, en el ámbito político, el consejo electoral del país determinó recientemente el cronograma para llevar adelante los comicios presidenciales y legislativos, los cuales marcarán el retorno a procesos de votación nacional tras una década sin celebrarse. Las fechas programadas contemplan la realización de la primera vuelta para el 13 de diciembre, mientras que el balotaje o segunda vuelta se llevará a cabo el 21 de febrero.

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