26 septiembre, 2026

La Iglesia conmemora la festividad litúrgica de la Beata Aguchita, una consagrada peruana que entregó su vida tras ser asesinada por las facciones subversivas de Sendero Luminoso. Su figura cobró especial relevancia internacional debido a que en su ceremonia de beatificación, celebrada en mayo de 2022, participó quien hoy es el Papa León XIV, cuando ejercía como obispo en tierras peruanas.

Integrantes de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor recuerdan con afecto que, en los días previos a su elevación a los altares, el entonces obispo visitó la región selvática de La Florida. En dicho recorrido, conoció de cerca el templo que resguarda sus restos, el sitio exacto donde ocurrió el magnicidio y el camposanto donde descansó inicialmente.

“Un hombre que transformó los pueblos donde anduvo, cerca, escuchando, es un ejemplo a seguir”, afirma sobre el Papa la hermana María Pía Peña, en declaraciones a EWTN Noticias.

De los orígenes andinos al servicio cotidiano

Nacida bajo el nombre de María Agustina Rivas López el 13 de junio de 1920 en la localidad ayacuchana de Coracora, la futura beata realizó sus estudios en la capital peruana bajo la tutela de la misma congregación religiosa a la que decidió consagrar su vida, adoptando el nombre con el que pasaría a la historia.

La religiosa Isabel Chávez describe su paso terrenal señalando que “para muchas hermanas era una santa en vida, cuidaba las hermanas, cuidaba a las niñas. Agustina refleja mucho el evangelio de lo cotidiano”. En Lima, la residencia que albergó su labor social fue transformada en un museo memorial. En este espacio se exhiben objetos personales como su máquina de coser, herramientas de repostería y el féretro original empleado en sus exequias.

El martirio de la hermana estuvo precedido por un misterioso episodio que sus compañeras guardan en la memoria. Durante una charla informal sobre el tránsito final de la vida, tres inexplicables gotas de sangre aparecieron sobre la superficie de una mesa mientras conversaban sobre el sacrificio supremo.

El contexto de violencia y el martirio en la selva

Años más tarde, la religiosa fue trasladada a la comunidad de La Florida, ubicada en la provincia central de Chanchamayo, donde continuó su labor educativa enfocada en la juventud local. Durante la década de 1990, el grupo terrorista Sendero Luminoso intensificó su campaña de intimidación en zonas vulnerables del país andino.

El trágico desenlace ocurrió el 27 de septiembre de 1990, cuando la religiosa se negó a plegarse a las exigencias violentas de los insurgentes, optando por promover la paz y la concordia entre los habitantes. Una joven integrante del grupo armado, de apenas 17 años, le arrebató la vida efectuándole cinco disparos cuando la víctima contaba con 70 años de edad.

La ceremonia solemne de beatificación se llevó a cabo el 7 de mayo de 2022 en el mismo parque donde ocurrió el crimen, presidida por el cardenal Baltazar Porras como delegado papal, y con la presencia de una veintena de prelados nacionales, entre ellos el actual pontífice.

Legado, reliquias y devoción actual

En la actualidad, las instalaciones del convento limeño resguardan una reliquia de primer grado perteneciente a la mártir. La hermana Marlene Acosta explica que “es la parte del pie. Son los huesos que han quedado aquí como como símbolo también de que ella que transitó por todos los caminos de Perú, para recordar que también nosotras estamos llamadas e invitadas a anunciar este Reino de Dios”.

Por su parte, la hermana Apolonia Espinal rememora una de las máximas que guiaban el apostolado de la beata: “La muerte no se improvisa, nuestra vocación es el amor”.

Como testimonio vivo de su persistente influencia espiritual, la agrupación musical formada durante las celebraciones de beatificación resultó ganadora del concurso para interpretar el himno oficial destinado a recibir al actual Papa León XIV en su visita al territorio peruano. Su memoria litúrgica se celebra oficialmente cada 26 de septiembre, un día antes de la fecha en que selló su vocación con el sacrificio supremo.

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