

Imagen referencial. | Crédito: Karolina Grabowska/Pexels.
Ante la grave crisis de seguridad generada por las organizaciones criminales, la jerarquía eclesiástica ha decidido intervenir mediante la fe. La Diócesis de Santa Marta hizo un llamamiento formal a toda la ciudadanía para participar activamente en una jornada espiritual intensiva, programada para desarrollarse desde el 26 de septiembre hasta el 4 de octubre, con el firme propósito de pedir por la paz y la concordia en esta zona del Caribe colombiano.
La iniciativa busca cobijar tanto a la capital departamental como a las diversas comunidades rurales del departamento del Magdalena que sufren de manera constante el embate de las estructuras armadas ilegales, las cuales mantienen azotada a la población con dinámicas delictivas que deterioran la convivencia pacífica.
El impacto de la violencia y la respuesta estatal
Mediante un comunicado oficial emitido el 24 de septiembre, el Obispo de Santa Marta, Mons. José Mario Bacci Trespalacios, advirtió sobre el profundo impacto que la criminalidad ha dejado en la región. En el texto, el jerarca católico lamentó que “la violencia, las amenazas y la extorsión han dejado heridas en nuestros campos, en la Sierra Nevada, en las riberas del río y en los barrios de nuestras ciudades”.
Esta convocatoria espiritual surge pocos días después de que la ciudad histórica enfrentara una situación crítica de orden público marcada por un paro armado. Estas acciones vandálicas fueron perpetradas por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), un grupo narcoparamilitar que reaccionó violentamente los días 21 y 22 de septiembre tras una serie de operativos policiales que culminaron con la baja de varios de sus integrantes.
Como respuesta institucional a estos hechos de intimidación, el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, ordenó la militarización inmediata de la zona urbana, además de disponer el traslado urgente de los reclusos vinculados a las ACSN hacia otros centros penitenciarios de alta seguridad ubicados en diferentes regiones del territorio nacional.
La necesidad de una transformación espiritual
Si bien la máxima autoridad eclesiástica reconoció el legítimo anhelo de la comunidad por obtener mayores niveles de protección estatal, mejores oportunidades laborales y un porvenir próspero para las nuevas generaciones, enfatizó que las medidas gubernamentales resultan insuficientes por sí solas.
El prelado puntualizó que “la reconstrucción de nuestro tejido social no será duradera si no nace de una auténtica experiencia de Dios”. Asimismo, añadió enfáticamente: “Sin conversión del corazón, sin reconciliación y sin la fraternidad que brota del Evangelio, no habrá plan de seguridad ni obra material que sean suficientes”.
Detalles de la vigilia familiar por la reconciliación
Para contrarrestar el clima de zozobra, la Iglesia local organizó una Vigilia familiar de oración inspirada en el lema Él es nuestra paz. Las actividades devocionales pueden llevarse a cabo desde el 26 de septiembre o en cualquier fecha seleccionada dentro del calendario previo al 4 de octubre, fecha en la que litúrgicamente se conmemora a San Francisco de Asís.
Con el fin de garantizar una participación masiva, el obispo solicitó a los sacerdotes encargados de las diferentes parroquias que promuevan activamente la iniciativa para asegurar que “ningún hogar quede sin la posibilidad de unirse a esta cadena de oración”.
Como apoyo logístico y pastoral para los fieles, la Diócesis dispuso un documento guía que puede descargarse en este enlace, facilitando así la realización de los encuentros devocionales en el interior de los hogares.
Finalmente, Mons. Bacci Trespalacios formuló un llamado lleno de esperanza a la feligresía: “Deseo que en cada casa, en cada hogar de la ciudad y de la diócesis se encienda una luz, se abra la Palabra y se levante la Cruz de la Paz, como piedras vivas de esa Casa que Dios quiere reconstruir entre nosotros”.








