26 septiembre, 2026

Un camino inusualmente breve hacia los altares

Tras una prolongada y compleja demora institucional, la reciente beatificación del célebre evangelizador estadounidense Fulton Sheen podría dar paso a un proceso de canonización excepcionalmente rápido. De acuerdo con especialistas en derecho canónico y promotores de su causa, el reconocido arzobispo podría ser declarado santo en un plazo aproximado de tres años.

Esta previsión contrasta drásticamente con los datos históricos globales. Un estudio especializado publicado en 2010 bajo el título Economics of Sainthood reveló que el lapso promedio entre la beatificación y la canonización es de 49 años, con una mediana de 12,5 años para los casos registrados entre 1592 y 2009.

El factor determinante que acelera el panorama para Sheen radica en un aspecto normativo poco frecuente. Mientras que el procedimiento ordinario exige que un milagro ocurra de manera posterior a la ceremonia de beatificación, la causa del prelado cuenta con seis presuntos milagros documentados que tuvieron lugar antes de dicho rito, cumpliendo así con las condiciones requeridas para su evaluación en Roma.

El impacto de una larga pausa burocrática

Según detallan las normativas del Dicasterio para las Causas de los Santos, la legislación eclesial permite examinar presuntos milagros acaecidos en el intervalo comprendido entre la aprobación del decreto pontificio y el rito de beatificación. Habitualmente, este periodo transcurre en cuestión de meses, ya que la ceremonia suele programarse de inmediato.

No obstante, la causa de Sheen experimentó una excepcional dilatación temporal. El papa Francisco aprobó el primer milagro el 6 de julio de 2019 y fijó la fecha para noviembre de ese mismo año; sin embargo, la ceremonia quedó suspendida indefinidamente debido a dudas planteadas por obispos estadounidenses en torno a su gestión administrativa en la Diócesis de Rochester durante la década de 1960.

Una vez que el prelado quedó exento de dichos cuestionamientos, la beatificación se reprogramó y celebró tras un intervalo exacto de siete años, dos meses y 18 días entre la autorización inicial y el evento litúrgico.

Al respecto, David Long, profesor de Derecho Canónico en The Catholic University of America, señaló: “La ley en sí no es inusual. Lo inusual es la extraordinaria situación de hecho a la que ahora se aplica. Una disposición que normalmente regula un intervalo relativamente breve podría abarcar más de siete años en la causa de Sheen”.

Investigación rigurosa de los expedientes médicos

Durante los años de espera, diversas personas continuaron elevando peticiones a través de la intercesión del arzobispo. Monseñor Jason Gray, director ejecutivo de la Archbishop Fulton J. Sheen Foundation y sacerdote de la Diócesis de Peoria, informó que se recibieron reportes sobre seis presuntas curaciones físicas milagrosas acaecidas tras la luz verde inicial del pontífice.

De ese conjunto, dos casos concentran el mayor interés técnico: una repentina curación de cáncer en estadio IV y la recuperación de un menor afectado por encefalopatía hipóxico-isquémica a raíz de complicaciones durante el parto.

Pese a la ventaja cronológica, el escrutinio vaticano mantiene un riguroso protocolo plurianual. El proceso comprende una fase diocesana inicial de investigación, seguida por la revisión exhaustiva de un panel compuesto por siete médicos en Roma para descartar cualquier explicación científica natural. Posteriormente, el expediente debe superar el análisis de comisiones teológicas y cardenalicias antes de llegar a la decisión final del Papa.

El vínculo pontificio y las expectativas de la causa

Nacido en 1895 y fallecido en 1979, Fulton Sheen dejó una huella global gracias a su innovadora labor evangelizadora en la radio y la televisión. El actual pontífice, León XIV, quien creció presenciando sus programas televisivos en Illinois, ha manifestado públicamente su aprecio por la figura del prelado, al cual calificó recientemente como un “obispo santo”.

No obstante, los promotores de la causa aclaran que el respeto a la legalidad canónica impera en los procedimientos oficiales del Vaticano. Consultado sobre las expectativas temporales, monseñor Gray concluyó: “Si ocurre dentro de tres años, sería 50 años después de la muerte de Sheen. Sin embargo, en todo me remito al juicio de la Santa Sede y a la decisión del Santo Padre. No me adelanto a la Iglesia. No doy nada por sentado. Todo esto queda a juicio del Santo Padre”.

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