El ámbito corporativo actual suele medirse casi de manera exclusiva bajo indicadores de rentabilidad financiera. Sin embargo, existen corrientes de pensamiento que redefinen esta visión tradicional al proponer que la actividad comercial y la gestión directiva pueden trascender el mero beneficio económico para convertirse en un ejercicio de profunda responsabilidad humana y espiritual.
El rol de los líderes corporativos bajo la perspectiva católica
Con motivo del inicio de las actividades de la Asociación Costarricense de Empresarios Cristianos (ACECU), diversos especialistas recuerdan que la labor de dirigir una organización va mucho más allá de los balances contables. En este contexto, Luis Fernando Calvo, director del Instituto Tomás Moro y experto en la materia, sostiene que “ser empresario es una verdadera vocación” y que el esfuerzo diario “bien realizado” puede constituirse en “un camino de servicio y de santidad”.
Para profundizar en estas temáticas, la ACECU y el Instituto Tomás Moro han programado un ciclo de encuentros orientados a la formación ética y social de los directivos. La primera ponencia de este ciclo lleva por título La organización empresarial en el pensamiento social de la Iglesia y estará a cargo del propio Calvo, quien también ha investigado la relación entre la fe y los modelos económicos en obras previas.
Detalles del evento inaugural en Costa Rica
La cita académica y de reflexión está programada para llevarse a cabo el próximo 1 de octubre a las 7:00 p.m. (hora local). El espacio elegido para este encuentro es la sede de Virtus, situada en la localidad de San Pedro de Montes de Oca, específicamente en las inmediaciones del Parque Kennedy en San José, Costa Rica.
Los organizadores han abierto las inscripciones para aquellos profesionales interesados en asistir y debatir sobre los dilemas éticos del mercado actual. Los registros se gestionan a través de la plataforma digital habilitada en el enlace de inscripción oficial.
Más allá de la rentabilidad: la empresa como comunidad
Durante una entrevista concedida a medios especializados, el conferencista invitado enfatizó que la Doctrina Social de la Iglesia provee herramientas indispensables para que los dirigentes del sector privado actúen con rectitud. En sus propias palabras, estos principios ofrecen “criterios claros para que el empresario cristiano ejerza su vocación con coherencia, honestidad y sentido de responsabilidad hacia sus trabajadores y hacia el bien común”.
Asimismo, el especialista argumenta que el ejercicio directivo representa una forma de colaboración con el desarrollo del entorno. Según su perspectiva, “Dios invita a quien emprende a ayudar en su creación, a mejorarla y hacerla más habitable para el hombre”.
Si bien se reconoce que la obtención de ganancias es un factor indispensable para la supervivencia de cualquier organización comercial, el enfoque propuesto invita a relativizar el afán de enriquecimiento aislado. “Ser empresario trasciende el lucro, aunque este es necesario, pues el empresario, por medio de su ciencia y esfuerzo, crea empleo, bienes y servicios que benefician a quienes los adquieren y coopera en la creación de sociedades más dignas del hombre”, puntualizó el director del Instituto Tomás Moro.
De este modo, la conferencia inaugural busca persuadir a los asistentes de que las compañías no deben entenderse únicamente como estructuras generadoras de dividendos. El objetivo último de estas reflexiones es recordar que una organización económica funciona fundamentalmente como “una comunidad de personas llamada a servir a la sociedad”, donde la excelencia profesional y la integridad personal convergen en el día a día laboral.








