

Una bandera del Estado de la Ciudad del Vaticano ondea frente a la Basílica Papal de Santa María la Mayor en Roma el 30 de julio de 2026. Crédito: Ishmael Adibuah/EWTN News
Tras cumplirse tres lustros desde el inicio de las modificaciones normativas en materia económica, un alto representante de la administración central de la Iglesia católica ha enfatizado la necesidad imperativa de intensificar los mecanismos de vigilancia y fiscalización sobre las cuentas eclesiásticas.
Nuevos desafíos ante la evolución tecnológica y delictiva
Durante su participación en un simposio académico llevado a cabo el 29 de septiembre en la Universidad Luiss de Roma, monseñor Anthony Ekpo, asesor para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado y responsable del Comité de Seguridad Financiera, advirtió que los protocolos vigentes deben actualizarse de manera constante para neutralizar los delitos económicos modernos.
El encuentro académico sirvió para conmemorar el decimoquinto aniversario de la promulgación de las normativas orientadas a erradicar el blanqueo de capitales dentro del Estado soberano, un proceso histórico que fue impulsado por el papa Benedicto XVI hacia el cierre de 2010.
En su disertación, el alto cargo vaticano subrayó que la arquitectura de control institucional no puede detenerse, especialmente frente al surgimiento de herramientas digitales complejas que representan amenazas inéditas para la estabilidad patrimonial.
"Los próximos 15 años traerán riesgos que habrían sido difíciles de imaginar en 2010: tecnologías financieras cada vez más complejas, transacciones transfronterizas instantáneas, actividades relacionadas con activos virtuales, inteligencia artificial y nuevas formas de delitos financieros", afirmó el prelado durante el evento.
Antecedentes y consolidación del sistema de supervisión
El punto de inflexión en la historia económica contemporánea de la Santa Sede ocurrió en 2010, cuando la judicatura italiana procedió a la incautación de 23 millones de euros pertenecientes a depósitos conectados con el Instituto para las Obras de Religión (IOR), comúnmente conocido como el banco del Vaticano, en el marco de una indagatoria por blanqueo de dinero. Aquellas reservas monetarias fueron restituidas posteriormente.
Como respuesta directa a aquella crisis institucional, el pontífice alemán instituyó la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), un organismo especializado en la detección y prevención de operaciones ilícitas.
Ekpo repasó la evolución normativa y reconoció la labor desarrollada tanto bajo el pontificado del papa Francisco como en la gestión actual de León XIV, quien en junio dio luz verde a un marco estatutario actualizado para potenciar las capacidades operativas de la ASIF.
"Hoy, 15 años después, podemos reconocer avances significativos", puntualizó el funcionario eclesiástico ante los académicos y expertos congregados en la capital italiana.
Asimismo, el asesor de la Secretaría de Estado destacó que la consolidación de estos cambios estructurales ha permitido permear las distintas capas de la administración central.
"Una cultura de integridad financiera se ha desarrollado gradualmente gracias al trabajo paciente de legisladores, autoridades reguladoras y supervisoras, expertos en inteligencia financiera, organismos encargados de hacer cumplir la ley, jueces e instituciones", concluyó.








