La inminente llegada del Papa León XIV a territorio uruguayo, programada del 6 al 8 de noviembre, se perfila como un acontecimiento clave para desafiar las estructuras seculares del país. Así lo considera Guzmán Carriquiry Lecour, una de las figuras más influyentes de la diplomacia vaticana y el primer laico en desempeñar funciones directas dentro de la Curia Romana tras una trayectoria de casi medio siglo.
El intelectual uruguayo, quien ha ejercido como secretario de la Pontificia Comisión para América Latina y embajador ante la Santa Sede, sostiene que el periplo papal por Montevideo, Paysandú y Florida servirá para desmantelar la creencia de que el actual modelo laicista constituye una estructura inalterable.
El peso de la secularización y las nuevas expectativas
Carriquiry define a su nación de origen como el territorio más secularizado de toda América Latina, un fenómeno arraigado en corrientes históricas anticlericales consolidadas entre finales del siglo XIX y principios del XX. Al respecto, detalla que apenas el 50% de los ciudadanos se declara católico y solo el 1% participa habitualmente en la liturgia dominical.
A pesar de este escenario condicionado por lo que califica como un yugo ideológico, el exdiplomático percibe indicios incipientes de renovación espiritual. “Hay un despertar todavía frágil, hay un despertar religioso en algunos sectores juveniles y hay un pequeño crecimiento de vocaciones sacerdotales y religiosas que para el Uruguay ya es una cosa importante”, subrayó, a pesar de anticipar que las concentraciones públicas no alcanzarán las magnitudes registradas en otras naciones europeas.
Como muestra de esta prudencia organizativa, la Conferencia Episcopal del Uruguay ha dispuesto el evento central en el Estadio Centenario de Montevideo, un recinto con aforo para 60.000 personas cuya ocupación total genera dudas entre los propios obispos.
Trascendencia social y el núcleo del mensaje papal
El exembajador vincula problemáticas sociales complejas, como la alta tasa de autoeliminaciones juveniles, con la ausencia de una perspectiva de trascendencia espiritual. Asimismo, atribuye al predominio de esta corriente la aprobación de normativas de corte liberal relacionadas con el divorcio, la interrupción voluntaria del embarazo, las uniones entre personas del mismo género y las discusiones sobre la eutanasia, situando al territorio nacional entre los de mayores registros de abortos a nivel global.
Frente a este panorama, Carriquiry anticipa que el Pontífice podría realizar observaciones críticas, aunque matiza que el eje central de su discurso no será la censura, sino la proclamación del Evangelio. “El Papa suscitará una alternativa de vida más digna, más bella, más buena, más llena de verdad, más llena de amor y esto se traducirá en un camino de despertar religioso”, expresó.
Prioridades continentales y el impacto en el Cono Sur
Al analizar los desafíos eclesiales en la región, Carriquiry destaca que el Obispo de Roma prioriza la preservación de la unidad interna como condición indispensable para la misión evangelizadora. En este sentido, confía en que las escalas del Pontífice no se limitarán a Uruguay, sino que tendrán repercusiones en las naciones vecinas.
Sobre la etapa en Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre con escalas en Buenos Aires, Córdoba y Luján, el experto considera que servirá para atenuar el vacío generado por la ausencia del Papa Francisco en su patria natal, aunque advierte sobre los riesgos de polarización política. Posteriormente, el recorrido continuará en Perú del 11 al 17 de noviembre, donde se buscará fortalecer la comunión en una sociedad fuertemente fragmentada.








