

Portada del libro. Crédito: Cortesía Lucas Domínguez
Crear historias para los más pequeños suele nacer de la cotidianidad familiar, pero en ocasiones la propia realidad se encarga de resignificar la obra. Esto fue lo que le sucedió a Lucas Domínguez, un escritor argentino radicado en Chile, quien ideó un relato ilustrado para conversar sobre la fe con sus hijos pequeños, sin imaginar que una compleja prueba de salud transformaría por completo su propia perspectiva sobre la vulnerabilidad.
A finales de diciembre de 2025, Domínguez concluyó el volumen inaugural de una serie literaria enfocada en la gestión emocional desde una perspectiva espiritual. El texto, bautizado como "Un cuento para mirar a Jesús cuando aparece el miedo", sigue los pasos de Oli, una niña que combate la oscuridad nocturna y la soledad recordando los consejos paternos sobre la figura de Jesús y la importancia de buscar su compañía.
El orden de las prioridades según el autor
Aunque cuenta con trayectoria en el ámbito de las letras, esta publicación marcó su debut en la literatura infantil, un género al que se sintió atraído gracias a las lecturas nocturnas compartidas con sus dos hijos, María Lourdes y Pedro. Para el autor, el proceso creativo surge de manera espontánea:
"Como muchos procesos creativos, la historia simplemente aparece"
explica. Su objetivo principal al concebir la obra era transmitir un mensaje claro:
"Yo quiero que mis hijos puedan encontrar a Jesús primero, y además que puedan naturalmente tener sus afectos, sus sentimientos, sus emociones ordenadas. Primero mirar a Jesús, y luego se ordena el resto".
Asimismo, el creador advierte sobre el peligro de vaciar de contenido trascendente las vivencias humanas: "Muchas veces, el vicio que aparece es que se psicologiza la fe en vez de santificar la psicología", puntualiza al detallar que esta entrega da inicio a una colección mayor donde las emociones fungen como un puente hacia la dimensión espiritual.


Un diagnóstico que cambió el escenario
Poco después de finalizar el manuscrito, diversos malestares físicos comenzaron a manifestarse. Tras una serie de evaluaciones médicas y una internación inicial que coincidió con los preparativos de impresión, los especialistas confirmaron una compleja patología: Linfoma no Hodgkin tipo T.
Frente a este panorama, el temor adquirió una dimensión completamente nueva. No obstante, el escritor valora haber transitado por este trance:
"Lo primero y más evidente que aparece es el miedo a la muerte, que es una gracia poder vivirlo. Es una verdadera gracia poder enfrentarse a la muerte de uno en un mundo moderno en el que la muerte, gracias a Dios y a la ciencia, es algo muy extraño", sostiene, al tiempo que recalca que el miedo bien canalizado y puesto en el Señor puede generar un profundo bien espiritual.
De la infancia a la adultez: similitudes frente al abismo
La propuesta literaria, aunque diseñada con un lenguaje accesible y gráficos tiernos, interpela de manera directa al público adulto. El autor establece diferencias claras entre las preocupaciones cotidianas —como las presiones laborales o financieras— y aquellas angustias existenciales de gran calado.
Al respecto, establece un paralelismo directo: "El miedo a la muerte se parece mucho más al miedo a la oscuridad de un niño, que al estrés de que no pase la tarjeta de crédito cuando vamos a pagar". Según recuerda, los intensos terrores nocturnos que padeció en su niñez solo hallaron un eco comparable en la madurez al recibir la noticia de su enfermedad.
Herramienta de evangelización en el hogar
Lejos de proponer una solución mágica que elimina las dificultades de inmediato, la trama enseña que la presencia divina acompaña al creyente a través de la oscuridad. Para el escritor, la salud constituye un bien deseable, pero el acercamiento a lo sagrado prevalece como la meta suprema:
"Lo importante es que nos acerquemos a Él. La salud está buenísima, es algo que Dios quiere, pero más quiere que estemos cerca de Él".
"Todo lo que pase acá son cinco minutos en la eternidad"
Finalmente, anima a los padres a no delegar la formación espiritual exclusivamente en las instituciones educativas o parroquiales, sino a aprovechar este tipo de publicaciones como recursos para fomentar el diálogo en familia. El volumen inaugural ya se encuentra disponible tanto en formato digital gratuito como en ediciones impresas en Chile, Argentina y a través de plataformas internacionales, dando paso a futuras entregas dedicadas a la ira, la alegría, la ternura y la tristeza.








