El Papa León XIV encabeza una jornada mundial de oración infantil por la paz desde el Vaticano
En un emotivo encuentro celebrado en los Jardines del Vaticano, el Papa León XIV se congregó este jueves 1 de octubre de 2026 junto a cientos de menores para elevar plegarias en favor de la concordia internacional. La ceremonia, desarrollada en la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, marcó el banderazo de salida de la reconocida iniciativa promovida por la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).
Un inicio floral y espiritual
Las actividades comenzaron cuando el Pontífice, acompañado por uno de los asistentes, depositó un vistoso ramo de flores a los pies de la imagen mariana. Este gesto dio pie al inicio oficial de la semana internacional denominada “Un millón de niños rezando el Rosario”, una campaña global inspirada en el mensaje de Fátima que lleva por lema central “Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará”. Durante el desarrollo del evento, los participantes intervinieron activamente mediante lecturas, cantos tradicionales y reflexiones centradas en aquellas naciones que actualmente sufren las consecuencias de los conflictos armados, mientras que los tradicionales rezos se vocalizaron en múltiples lenguas.
Mensaje cercano y afectuoso a la infancia
Al término de la ceremonia, el Obispo de Roma expresó su profunda satisfacción por compartir el momento con los asistentes y dirigió unas palabras sumamente afectuosas a los pequeños presentes.
"¡Estoy realmente feliz de estar con ustedes! Y ustedes, chicos, díganme: ¿están contentos de haber venido?", expresó el Santo Padre al auditorio infantil.
Asimismo, el jerarca católico subrayó que el verdadero núcleo de la reunión era la figura de Jesucristo y de la Virgen María, a quienes calificó como guías espirituales indispensables que jamás abandonan a la humanidad.
"Esta tarde nos hemos reunido para estar juntos con las dos personas que nos aman más que nadie. ¿Quiénes son? El Señor Jesús y su Madre, María, que nunca nos dejan solos y que están siempre cerca de nosotros", aseveró.
Continuando con su intervención, el líder católico invitó a los menores a exteriorizar su afecto a través de una dinámica colectiva, pidiéndoles repetir al unísono: "¡Te quiero, Jesús! ¡Te quiero, María!", fomentando de este modo un ambiente de cercanía y devoción.
Oraciones por las zonas en conflicto y gestos de luz
El Papa recordó que el objetivo principal de la jornada era interceder de manera especial por todos aquellos niños “que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra”. Explicó también que la estructura del Rosario facilita una meditación profunda sobre los episodios luminosos de la vida terrenal de Cristo.
El programa contempló el encendido de cirios simbólicos para evocar momentos cruciales como el bautismo en el río Jordán, el milagro en las bodas de Caná, la predicación del Reino, la manifestación de su gloria en el monte Tabor y la institución de la Eucaristía durante la Última Cena. Ante esto, el Pontífice motivó a los presentes a expresar su gratitud exclamando "¡Gracias, Jesús!" e implorar la concordia global mediante la frase "¡Danos la paz!".
Una red global de fe y compromiso cotidiano
Hacia el cierre de su discurso, León XIV puso de relieve la magnitud internacional de la convocatoria intercesora.
"Quiero decirles una última cosa: esta tarde y durante estos días no somos solo nosotros los que rezamos. En todo el mundo, un millón de niños reza con nosotros. ¡Un millón! Piensen: cincuenta millones de ‘Avemarías’ que suben al Cielo desde todas partes y en todas las lenguas de la tierra pidiendo la paz, y que se unen como en una única, grandísima corona del Rosario, para abrazar y estrechar entre sí todos los continentes, las razas y las naciones del planeta", puntualizó.
Finalmente, el líder de la Iglesia católica exhortó a la niñez a respaldar sus prácticas devocionales con acciones cotidianas orientadas al bienestar común, recordando que la construcción de sociedades pacíficas requiere tanto de la plegaria como de la bondad en el hogar, las aulas y las actividades recreativas. Por su parte, el Cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y presidente internacional de ACN, había señalado previamente que la figura del Inmaculado Corazón representa un modelo idéntico de apertura absoluta al Espíritu Santo y a la oración.








