

Imagen de San Josemaría Escrivá. Crédito: Santuario Torreciudad (CC BY 2.0).
La historia de la fundación del Opus Dei se remonta al 2 de octubre de 1928, fecha en la que San Josemaría Escrivá experimentó una profunda vivencia mística durante un retiro espiritual. Según documenta el historiador Andrés Vázquez de Prada en la obra biográfica de referencia sobre el santo español, aquel día «el Señor fundó su Obra, suscitó el Opus Dei».
El propio religioso dejó por escrito años más tarde que esta institución espiritual no respondió a una iniciativa humana. «Hace muchos años que el Señor la inspiraba a un instrumento inepto y sordo, que la vio por vez primera el día de los Santos Ángeles Custodios», expresó al referirse al momento en que comprendió el designio divino que tanto había pedido en sus oraciones mediante las jaculatorias Domine, ut videam! y Domine, ut sit!, es decir, ¡Señor, que vea! y ¡Señor, que sea!
La iluminación durante los ejercicios espirituales en Madrid
El acontecimiento tuvo lugar mientras el sacerdote realizaba sus prácticas de recogimiento en la Casa Central de los misioneros Paúles en Madrid. En medio de la soledad de su estancia y entre las diferentes meditaciones, recibió una comprensión global sobre la misión que debía emprender.
En sus escritos personales, el fundador describió la profunda emoción que sintió al arrodillarse para dar gracias tras recibir aquella revelación, un momento que siempre asoció con el característico repique de las campanas de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Conforme pasaron las jornadas de retiro, el sacerdote estructuró las ideas iniciales que posteriormente darían forma a los documentos rectores de la prelatura.
A principios de la década de 1930, el mensaje fundamental de la institución comenzó a consolidarse por escrito, enfatizando que la perfección cristiana no constituye un privilegio exclusivo de determinados sectores eclesiásticos. «Hemos venido a decir, con la humildad de quien se sabe pecador y poca cosa —homo peccator sum (Luc. V, 8), decimos con Pedro—, pero con la fe de quien se deja guiar por la mano de Dios, que la santidad no es cosa para privilegiados: que a todos nos llama el Señor, que de todos espera Amor: de todos, estén donde estén; de todos, cualquiera que sea su estado, su profesión o su oficio», consignó en una de sus cartas.
Asimismo, el sacerdote insistió en que la vida cotidiana y las ocupaciones profesionales ordinarias representan vías legítimas de encuentro con la divinidad, sin necesidad de abandonar el mundo secular a menos que medie una vocación específica.
¿Qué características define a esta institución católica?
De acuerdo con la información institucional proporcionada por sus canales oficiales, el Opus Dei opera como una prelatura personal dentro de la estructura de la Iglesia católica. Su propósito central consiste en colaborar con la labor evangelizadora mediante la promoción de la santidad en medio del mundo y la valorización santificadora del trabajo diario.
La conformación de sus miembros abarca distintas categorías según su disponibilidad y compromiso de celibato apostólico:
- Numerarios: Personas que adoptan el celibato y mantienen total disponibilidad para atender las labores de la prelatura.
- Agregados: Fieles que también viven el celibato, aunque su disponibilidad se encuentra condicionada por circunstancias de índole personal, familiar o profesional.
- Supernumerarios: Casados o solteros que no contraen compromiso de celibato y participan en las actividades según sus circunstancias particulares.
- Sacerdotes: Ministros incardinados en la propia prelatura que provienen originariamente de los grupos de numerarios o agregados.
Los registros estadísticos más recientes dados a conocer por la prelatura señalan que aproximadamente 94.450 personas forman parte activa de esta comunidad eclesiástica, la cual mantiene presencia pastoral en 68 países distribuidos a lo largo de los cinco continentes.








