

Cartel de un centro de votación y personas haciendo fila el día de las elecciones en Estados Unidos. | Crédito: Rob Crandall/Shutterstock.
De cara a los comicios de mitad de mandato programados para el 3 de noviembre de 2026, la jerarquía eclesiástica estadounidense ha intensificado sus mensajes orientados a la grey católica. A través de materiales audiovisuales difundidos recientemente, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos busca guiar a los ciudadanos en su discernimiento moral, enfatizando que las convicciones religiosas deben guiar cualquier postura partidista.
La prioridad del evangelio frente a las lecciones partidistas
El arzobispo de Louisville, Kentucky, Mons. Shelton Fabre, enfatizó mediante un par de producciones comunicativas que los fieles tienen la obligación ineludible de “formar nuestra conciencia de acuerdo con el Evangelio y las enseñanzas de la Iglesia” antes de emitir sufragio en los comicios donde se renovará el control del Congreso y numerosas administraciones estatales.
El prelado, quien preside el Comité de Justicia Nacional y Desarrollo Humano de la USCCB, sostuvo que “Nuestra identidad en Cristo debe estar por encima de cualquier identidad política”. Asimismo, recordó que el acto de sufragar no representa un simple ejercicio civil, sino una decisión de carácter profundamente moral sustentada en el respeto a la vida humana, la solidaridad y la búsqueda permanente del bienestar general.
Durante su intervención en el audiovisual titulado Formar nuestra conciencia y votar, el arzobispo indicó: “Discernimos y rezamos, y participamos en la vida pública mediante el voto, pero también de muchas otras maneras: defendiendo la dignidad humana de todas y cada una de las personas y recordando siempre a las estructuras y los grupos políticos que nuestra preocupación es el bien común”.
Profundizando en esta línea de reflexión pastoral, el jerarca añadió en el segundo video, denominado El llamado a anteponer la fe a la política: “En el centro de mi decisión está mi deseo de ser el mejor discípulo de Jesucristo que pueda ser”.
Orientación específica para el clero y fomento del diálogo
Como parte de esta estrategia de acompañamiento espiritual, la USCCB publicó otro material audiovisual de 16 minutos titulado Predicar sobre la ciudadanía fiel y el llamado a anteponer la fe a la política. En dicho espacio participan destacadas figuras eclesiásticas como el obispo de Brownsville, Mons. Daniel E. Flores; el arzobispo de Baltimore, Mons. William E. Lori; y el arzobispo de Portland, Oregon, Mons. Alexander K. Sample.
Los líderes religiosos coincidieron en que la comunidad católica está llamada a proyectar el mensaje de amor y fraternidad en el ámbito público mediante sus acciones cotidianas, trascendiendo las meras consignas ideológicas. Mons. Alexander K. Sample puntualizó que la labor de los creyentes debe centrarse en fomentar puentes de entendimiento:
“Necesitamos ser agentes que promuevan la unidad entre las personas, el diálogo entre las personas y las conversaciones significativas entre las personas, respetando la dignidad de todos y cada uno de los que son mi prójimo”, expresó, al tiempo que vinculó esta exigencia con las enseñanzas de las escrituras: “Toda esta cuestión gira en torno a la parábola del buen samaritano. Jesús nos enseña en esa parábola, y podemos invitar a nuestros fieles a fijarse en ella, porque toda la parábola del buen samaritano comienza con la pregunta: ‘¿Y quién es mi prójimo?’”.
Por su parte, Mons. William E. Lori reflexionó sobre la necesidad de superar la polarización imperante dentro de las comunidades de fe, instando a mirar al oponente ideológico desde una perspectiva de respeto trascendental:
“Creo que una de las cosas que debemos aprender a hacer continuamente en la vida de la Iglesia es encontrarnos unos con otros, no porque estemos de acuerdo en todo, sino precisamente en aquellos asuntos en los que podríamos discrepar, pero viendo a la otra persona no como una postura con la que discrepamos, sino como una persona creada a imagen y semejanza de Dios y llamada a la vida eterna”.
Para respaldar estas directrices, la institución eclesiástica puso a disposición de los sacerdotes una guía escrita diseñada como un plan de formación estructurado. Su propósito central es dotar al clero de herramientas pedagógicas efectivas para orientar a los fieles en su participación cívica, asegurando que esta se mantenga firmemente fundamentada en la doctrina oficial de la Iglesia.








